Los fabricantes británicos reclaman la entrada en el euro

No aguantan más. La excesiva fortaleza de la libra está destruyendo el balance comercial de la industria automovilística británica. Sus exportaciones han caído notablemente y piden que la entrada inmediata de su economía en la zona de la moneda única europea, el euro.

La política de "esperar y ver", táctica que ha seguido el Gobierno de Londres ante este problema, ha puesto contra las cuerdas a la industria local.

Durante un seminario celebrado ayer en Downing Street, la residencia del primer ministro Tony Blair, los principales dirigentes de las marcas asentadas en el país dejaron claro cuál es su postura ante esta política.

Insisten en la necesidad de cambiar la libra por el euro, como una medida capaz de devolver la competitividad a su industria. Con una libra esterlina tan fuerte, el mercado europeo no puede comprar coches fabricados en Gran Bretaña. Además, los costes de producción se encarecen notablemente.

Para que no se quedase sólo en una declaración de intenciones, los fabricantes lanzaron una advertencia a Tony Blair: aseguraron que estaban revisando su plan de inversiones en el país a la luz de esta política gubernamental.

Mejora en las ventas
A pesar de tanto catastrofismo, los asistentes a este seminario recibieron buenas noticias de su propio mercado. Las ventas de junio han resultado positivas, con un crecimiento del 11,4 por ciento y un total de 214.325 unidades matriculadas.

En lo que va de año, las cifras muestran un incremento del 4,3 por ciento en las ventas, con un acumulado de 1,27 millones de vehículos comprados por los británicos.

Estos datos fueron saludados por los fabricantes que tomaban parte en el encuentro. Sólo los responsables de MG Rover se encontraron con novedades negativas, porque su cuota de mercado ha caído del 3,94 por ciento al 3,21 por ciento. Aseguran en la marca que este declive entraba en sus planes de salvamento.