Los españoles se adecúan a los radares

La DGT ha sembrado de radares las carreteras españolas y, según su opinión, comienzan a dar sus frutos: las infracciones en las zonas controladas se han reducido en un 40 por ciento.

Los españoles se adecúan a los radares
Los españoles se adecúan a los radares

El primer mes que estuvieron en funcionamiento los nuevos radares “cazaron" a más de 100.000 conductores. Si en ese período hubieran multado (tan sólo se dedicaron a tomar fotos), habrían recaudado cerca de 16,5 millones de euros (más de 2.700 millones de pesetas). Sin embargo, los españoles parece que se acostumbran a vivir rodeados de radares y empiezan a levantar el pie del acelerador. Según datos que ha presentado el propio Pere Navarro, director general de Tráfico, las infracciones en las zonas controladas por cinemómetros han descendido en un 40 por ciento. Todavía no hay datos sobre cómo han contribuido los radares en el descenso del número de accidentes. Muchos colectivos –asociaciones de Guardias Civiles incluidas- argumentan que estos aparatos están mal colocados. La mayoría no vigilan zonas peligrosas, sino puntos kilométricos donde es más fácil “cazar" a los conductores. Hace unos meses, Automovilistas Europeos Asociados (AEA) analizó dónde se habían colocado los nuevos radares. Siguiendo los datos de Fomento, comprobaron que, en la mayoría de esos puntos, no se ha producido un accidente mortal en los últimos cinco años.

¿Afán recaudatorio o medida de seguridad? La Dirección General de Tráfico planea desvelar la ubicación de 500 radares, con el fin de comprobar si se rebajan las cifras de accidentes. Sin embargo, existen más cinemómetros “camuflados" en las carreteras españolas: detéctalos.
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