Los concesionarios se rebelan

Están hartos. Los concesionarios españoles se han cansado de cargar con la peor parte del negocio del motor y reclaman cambios. Creen que la guerra de precios que vive el sector les perjudica sobremanera y reclaman un nuevo marco legislativo.

El nuevo presidente de Faconauto, Antonio Romero-Haupold, acaba de asumir el mando de la patronal de los concesionarios y ha llegado pidiendo guerra. Para el nuevo responsable de Faconauto, los concesionarios llevan mucho tiempo soportando unas condiciones muy adversas: baja rentabilidad de las tiendas, más gastos que ingresos en las ventas de coches, exigencias de las marcas y, por si fuera poco, la incipiente guerra de precios que amenaza con reducir todavía más los márgenes de beneficio.

En sus primeras declaraciones públicas, Romero-Haupold ya ha dejado claro que exigirá un cambio legal para unificar la fiscalidad que soporta el mundo del automóvil y para que se simplifique el trámite de la matriculación haciéndolo on-line. También pedirán que se redefinan las relaciones entre las marcas y los concesionarios, que vienen determinadas por el nuevo reglamento europeo de distribución de vehículos. Para los distribuidores, esta normativa está hecha para imponer la ley del más fuerte. Además, Romero-Haupold pide a los fabricantes más coordinación en la política comercial, “que nos tengan más en cuenta, que nos escuchen más". Al tiempo, los concesionarios tienden una mano a los fabricantes y se ofrecen para absorber el exceso de personal de las fábricas de automóviles. Según unas declaraciones hechas por Romero-Haupold al diario Expansión, los concesionarios son deficitarios de mano de obra y podrían quedarse con los obreros que sobran en las factorías. “Eso sí, necesitamos que el Gobierno apoye este plan ayudando a formar a esos empleados", explica el directivo.

Esta propuesta de colaboración serviría también para empezar a distender las tensas relaciones que existen entre algunas marcas y sus redes comerciales. Romero- Haupold cree que hay fabricantes que abusan de sus distribuidores y les imponen contratos draconianos. De hecho, algunos de esos contratos están denunciados actualmente ante los tribunales de la Unión Europea. El mercado español de los concesionarios emplea a unos 160.000 trabajadores y factura en torno a 80.000 millones de euros por año. En 2004, los concesionarios españoles cerraron un balance medio de 9,5 millones de euros por empresa. De este dinero, un 60 por ciento correspondía a acreedores a corto plazo. En los activos, la parte más importante correspondía a las existencias (vehículos, recambios y accesorios en stock).