Los compradores de coches europeos pagan precios sobreelevados

La BEUC, Oficina Europea de Asociaciones de Consumidores, asegura que los consumidores de la Unión pagan precios "artificialmente elevados" a la hora de comprar sus coches. Arremete también contra los concesionarios en régimen de exclusividad.

Jim Murray, director de la BEUC, se alinea así al lado de la Comisión Europea, organismo que ha denunciado las fuertes diferencias de precios existentes entre un país y otro cuando se quiere adquirir un vehículo. Estas diferencias llegan a ser del 40 por ciento en ejemplos como el Fiat Uno que se vende en Inglaterra, que supera en el citado porcentaje al precio continental.
Para Murray, el problema fundamental está en el sistema de distribución en exclusiva a través de concesionarios. Ha pedido a Bruselas que acabe de una vez con las llamadas "block exemptions", o exenciones a la competencia, que permiten a los concesionarios trabajar con marcas en exclusiva para zonas concretas.

En la BEUC creen que es necesario establecer un nuevo modelo de distribución que garantice la libre competencia sin que se resienta la calidad.

Según los datos de la BEUC, Alemania y Reino Unido son los países de la zona euro con los precios más altos. "Comprar un Volkswagen en Alemania es un 22 por ciento más caro que en Irlanda", dice Murray. Asegura también que estas fluctuaciones no pueden achacarse ni a los vaivenes de las divisas, ni al poder de compra local, ni al encarecimiento que supone montar un volante a la derecha.
Por supuesto, deja claro que las diferencias no se deben a los impuestos, ya que habla siempre de precios antes de impuestos.
Por último, sostiene que la competencia es tan limitada entre las marcas como entre los concesionarios de una misma bandera. Este fenómeno se amplifica por el boicot practicado por los constructores que impiden la distribución hacia nuevos canales.
"Nadie debería tener el derecho exclusivo de comercializar ciertas marcas en una zona o región determinada", sentencia Murray.