Los combustibles no dan tregua

A los combustibles que se venden en España no les afecta nada. Su precio mantiene un ritmo de subida constante y firme, un tendencia que, de seguir así, hará que pronto sea prohibitivo el repostaje. El litro de gasolina de 95 cuesta ya más de un euro en casi todo el país, mientras que el gasóleo supera a la gasolina en muchos puntos.

Nada detiene la subida de las gasolinas y el gasóleo. Ni siquiera el respiro que dio el petróleo a finales de la semana pasada, ni la llegada del verano, ni los atentados de Londres… Nada influye en una tendencia al alza que, cada vez más sólida, amenaza con socavar los cimientos de nuestra economía.

Según los datos que ofrece el Ministerio de Economía, la gasolina de 95 octanos ha rebasado ya el precio medio de un euro por litro en, al menos, 39 provincias españolas. En el resto, la tarifa media alcanza los 0,995 euros. El punto más caro sigue siendo Gerona, donde una estación de servicio anuncia el precio increíble de 1,035 euros. El lugar más barato para repostar está en Jaén: allí hay una gasolinera que todavía vende la gasolina de 95 octanos a 0,839 euros, un precio que ya parece del pasado.

Estos niveles de precios suponen un incremento del 18,3 por ciento en las tarifas de la gasolina desde que empezó el año. El ritmo de subida, de seguir así, puede dejar los precios en niveles inasequibles. Por su parte, la gasolina sin plomo de 98 octanos ha alcanzado un precio medio de 1,092 euros por litro, un 17, por ciento más de lo que costaba en enero.

El gasóleo supera a la gasolina

Con todo, lo más sorprendente es la evolución del precio del gasóleo, que marca límites insospechados. De hecho, hay estaciones de servicio en los que es más caro el Diesel que la gasolina, algo que no había sucedido jamás. Según los datos de Industria, hay al menos 32 provincias en las que hay gasolineras que viven este fenómeno. El caso más sangrante se da en Barcelona, donde hay alguna estación que vende la gasolina a 84 céntimos de euro y el gasóleo a 96 céntimos.
Además, el gasóleo se vende a una media de 93,5 céntimos por litro, un 15,72 por ciento más que a principios de 2005. Esta increíble subida del precio del gasóleo tiene una explicación: el consumo de este combustible, tradicionalmente más barato, se ha disparado en los últimos años. El auge de los motores turbodiésel, unido a lo cara que era siempre la gasolina, hizo que el parque móvil español se “dieselizara". Sin embargo, no aumentó la capacidad de refinar gasóleo, con lo que la oferta es pequeña y dependemos del mercado internacional. La consecuencia de esta situación es la carestía acelerada que vive el Diesel. A medio plazo, este encarecimiento hace que ya no sea tan rentable comprarse un coche turbodiésel: son más caros y ya casi no hay compensación por el ahorro en combustible.A pesar de que el precio del petróleo se tomó un respiro a finales de la semana pasada, los niveles siguen siendo muy altos. De hecho, la última comunicación de la Opep, hecha pública esta mañana, sitúa el precio medio del crudo de los productores del cártel en casi 55 dólares, una cifra nunca vista en este índice.

Por su parte, el Brent, la referencia para Europa, cerró el viernes a 58,20 dólares, tras una jornada infartante en la que pasó de los 60,3 dólares. Se cree que los atentados del jueves en Londres tensaron la situación y llevaron la cotización a ese nivel nunca visto.
En Nueva York, por su parte, el Texas se paga a 60 dólares por barril, espoleado por el huracán Dennis, que dificulta el tráfico mercante en el Golfo de México y pone en peligro el abastecimiento de las refinerías.

Además, los analistas tienen claro que los especuladores están aprovechando el momento “caliente" para hacer su agosto. Compran mucho crudo, lo sacan del mercado para forzar alzas en los precios, y, después, lo venden obteniendo así pingües beneficios. La situación de los combustibles en España preocupa a todos los sectores pero, sobre todo, a los agricultores, que unen la carestía a la sequía. El Gobierno rechazó ayer la posibilidad de rebajar los impuestos de hidrocarburos que paga el campo español, pues creen sólo serviría para estimular el consumo.
No sólo eso. El Ejecutivo se plantea la posibilidad de aumentar los impuestos a todos los usuarios para reducir el gasto y, por ende, la contaminación. Es una de las medidas propuestas por el Plan de Eficiencia Energética aprobado el pasado viernes.

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