Los camiones no pasarán por los túneles de la M-30

La reforma de la M-30 pretende acabar con los continuos atascos que sufre esta vía, especialmente en los nudos sur y norte. Para ello, se construirán dos túneles en estas zonas que aliviarán el tráfico en la superficie. Sin embargo, es necesario garantizar la máxima fluidez y seguridad en los pasos, por lo que los camiones no podrán utilizarlos.

Los “bypass" sur y norte que se construirán en la M-30 (dos túneles dobles con más de cuatro kilómetros por cada sentido) se han diseñado con el fin de evitar los embotellamientos en el nudo sur, en el de Manoteras y en la avenida de la Ilustración. Sin embargo, la seguridad en los pasos tiene que ser cuidada al máximo, ya que no existen salidas intermedias. Para ello, se evitará el tránsito de camiones por los subterráneos: los vehículos pesados tendrán que circular por la superficie, según ha anunciado ayer Juan Bravo, concejal de Hacienda.Probablemente, los túneles se cerrarán cuando alcancen su máxima capacidad de turismos. No serán abiertos de nuevo hasta que pase la congestión y, durante ese período de tiempo, los coches tendrán que seguir por el exterior. “Son subterráneos muy largos, es necesario tomar medidas especiales de seguridad para evitar cualquier problema", ha explicado el edil.Este tipo de restricciones no se aplicarán en el tramo de la cirvunvalación que se soterrará bajo el río, ya que en este caso sí existen salidas intermedias a la superficie, explica el diario “El País".Estos y otros requisitos de seguridad estarán incluidos en el pliego de condiciones que tendrá que cumplir la empresa privada que forme parte de “Madrid Calle 30". Esta sociedad (por ahora, 100 por 100 pública) se encargará de pagar la reforma de la M-30 y de gestionar posteriormente la vía.Las 15 obras que integran el proyecto de la M-30 serán financiadas a través de la empresa mixta Madrid Calle 30 (con un 80 por ciento de capital público y un 20 por ciento privado). Costarán 4.000 millones de euros, de los que un 80 por ciento se subvencionará mediante préstamos bancarios. La compañía adelantará todo el dinero, pagará a las constructoras y, cuando los trabajos hayan finalizado, recibirá abonos anuales del Ayuntamiento madrileño durante 35 años. Estos pagos incluirán los 4.000 millones de la obra y los honorarios que se fijen por el mantenimiento de la carretera. Si logra ahorrar costes y cumple los requisitos de calidad impuestos por el Consistorio, el socio privado obtendrá un plus en dividendos, aunque no habrá ingresos extra en función del uso posterior de la vía. Por el contrario, si no se atiene a las condiciones, el municipio irá descontando dinero del canon anual.Bravo también ha desglosado la financiación de la primera parte de los trabajos. Las nueve primeras actuaciones, ya en marcha, costarán 1.600 millones de euros (1.080 millones presupuestados para 2005). El 80 por ciento saldrá de préstamos que se han solicitado al Banco Europeo de Inversiones (575 millones) y a otras entidades financieras (725 millones). El 20 por ciento restante corresponderá a recursos propios de Madrid Calle 30: 240 millones de capital social -la mayoría de ellos, aportados por el Ayuntamiento- y 60 de otro préstamo, solicitado por el socio privado.El enterramiento de la M-30 en el tramo del río costará 1.400 millones, a los que habrá que sumar otros 1.200 de la zona norte. PSOE e IU han reprochado en repetidas ocasiones al Gobierno municipal que la reforma de la vía no reducirá la congestión –“Ya está a plena capacidad y lo seguirá estando tras la reforma", ha reconocido Bravo-, simplemente, atraerá a más vehículos. La actuación en la zona oeste de la M-30, hasta el nudo sur, será “la más intensa" del proyecto, ya que es en el entorno del río Manzanares “donde la barrera urbana que produce esta vía es evidente y donde los efectos perjudiciales son más perceptibles", ha anunciado la concejala de Urbanismo, Vivienda e Infraestructuras, Pilar Martínez. “Los vecinos soportan el ruido, la contaminación y la congestión que se deriva del tráfico. Además, en esta zona de Madrid, la suma de la M-30 y el río Manzanares se convierten en un obstáculo casi insalvable, con continuos cruces del río por la calzada, estructuras elevadas, puentes y enlaces.

La circunvalación, en su trazado oeste y sur, está a un kilómetro y medio de la Puerta del Sol, razón por la que “ahoga el centro de la ciudad" e impide aumentar su “habitabilidad y calidad de vida", ha añadido Martínez. También dificulta el acceso a los grandes espacios verdes del área, como la Casa de Campo o los jardines históricos que se abren encima del Manzanares.

Asimismo, el proyecto prevé la mejora en la calidad de las aguas del río, gracias a la modernización y ampliación del sistema de saneamiento. Los madrileños ya lo esperaban: como cada otoño, las primeras lluvias siembran el caos circulatorio en la capital. Calles inundadas, atascos kilométricos y varios accidentes (la mayoría de ellos, sin heridos de consideración) fueron la constante ayer.Desde las seis de la mañana y hasta la una de la tarde, el teléfono de emergencias 112 recibió 321 llamadas, de las que 132 estaban relacionadas con incidentes de tráfico. En general, se trataba de golpes de escasa importancia, pero complicaban aún más una circulación ya de por sí lenta.El resto de las solicitudes de ayuda se centraban en inundaciones, balsas de agua en las calles, rotura de ramas que habían caído sobre vehículos… Los municipios del oeste (Collado Villalba, Alpedrete, Guadarrama, etc) y los de la zona norte, como Alcobendas o San Sebastián de los Reyes, estuvieron entre los más afectados.La situación en las carreteras se definía con una sola palabra: colapso. Las principales vías de la región (M-30, M-40, M-45) y las calles de la capital se encontraban atascadas, circunstancia que se complicó debido a los 62 siniestros que se contabilizaron a lo largo del día. Uno de los choques más graves se produjo en la M-11, cuando un conductor perdió el control de su vehículo debido a la cantidad de agua acumulada en la calzada. Así, se originó un accidente en cadena, en el que estuvieron implicados dos camiones y otro turismo. El choque se saldó con tres heridos leves.La Comunidad ya lo anunció a principios de año: su intención era acabar con la actitud de aquellos transportistas que incumplen las normas. Para ello, puso a trabajar a todos los inspectores destinados a tal fin. Así, en lo que va de año, la Inspección del Transporte por Carretera ha conseguido recaudar 10.891.938 millones de euros en multas, según el diario “La Razón".

Se ha prestado una especial atención a los vehículos en ruta y a las empresas del sector. Además, se ha hecho hincapié en el control de los tacógrafos y limitadores de velocidad. La mayor parte de las sanciones se ha impuesto por un exceso de carga.

En lo que respecta a las compañías, las que mayor número de negligencias han acumulado han sido las encargadas del traslado de personas. De las 781 empresas investigadas, 210 han sido multadas, lo que significa que 1 de cada 3 incumplía la normativa vigente.

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