Los autobuses ponen en peligro la Catedral de Sevilla

Los expertos han vuelto a lanzar la voz de alarma: la contaminación hace estragos en varios edificios históricos, pero esta vez no se trata de los coches. Los autobuses, según han indicado, son cincuenta veces más agresivos que los automóviles; sus efectos ya son palpables en las paredes de la Catedral de Sevilla y en las vidrieras de la Catedral de León.

Los autobuses ponen en peligro la Catedral de Sevilla
Los autobuses ponen en peligro la Catedral de Sevilla

Muchos cascos históricos se cierran al tráfico rodado y sólo se permite el paso a taxis y autobuses, pero éstos son más contaminantes que los automóviles. Según varios expertos, son 50 veces más peligrosos para los edificios: "mientras los motores Diesel de los autobuses expulsan 500 miligramos de hollín por kilómetro recorrido, los de los coches emiten 10", ha explicado Cesáreo Saiz, coordinador de la Red Temática Patrimonio Histórico y Cultural.

Esta sustancia, que contiene dióxido de azufre, se deposita en las paredes de los edificios y "al mezclarse con agua produce ácido sulfúrico", agente corrosivo que deteriora la piedra y "genera pérdida de consistencia y estructura en las construcciones", ha destacado.

Es la denominada lluvia ácida, que ya empieza a pasar factura en las paredes de la Catedral de Sevilla, donde se han desarrollado "unas costras negras en el exterior que van atacando la piedra". Las vidrieras de la Catedral de León también sufren este mal, según ha señalado María Ángeles Villegas, del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM)</font color="#0000CC">.

Para Villegas, el impulso de la automoción en España ha supuesto "más ataques para los edificios en este periodo que desde su construcción en la Edad Media. Por eso, estos expertos han abogado por el uso de motores eléctricos en los autobuses y por la peatonalización de los cascos históricos.

España se adapta al Protocolo de Kioto
La fecha marcada por el Protocolo de Kioto para reducir las emisiones de CO2 y otros gases causantes del efecto invernadero se acerca. Los países de la UE se han comprometido a reducir estas sustancias en un 8 por ciento antes del año 2008.

El Ministerio de Medio Ambiente y la Universidad Politécnica de Madrid ya se han puesto a trabajar en ello. Durante dos años, calcularán las emisiones que se pueden producir en España para los años 2005, 2010, 2015 y 2020 y cómo reducirlas.

Para ello, el Ministerio de Medio Ambiente - según ha autorizado el Consejo de Ministros - aportará 255.294 euros (más de 42 millones de pesetas).