Los autobuses de Madrid luchan contra los carteristas

Si los vaqueros se dedicaban a asaltar el tren del dinero, los modernos cacos han cambiado de medio de transporte. En Madrid, los robos constantes en los autobuses de la línea 27 han obligado a la EMT a instaurar un sistema anti-caco en algunos coches.

Los autobuses de Madrid luchan contra los carteristas
Los autobuses de Madrid luchan contra los carteristas

Sea cual sea la estación del año, muchos amantes de lo ajeno han encontrado en los autobuses de la línea 27 (glorieta de Embajadores- plaza de Castilla) el mejor lugar para hacer su agosto.
A partir de ahora, los carteristas lo tendrán algo más difícil, ya que la Empresa Municipal de Transportes ha instaurado un dispositivo de seguridad denominado SAE (Servicio de Ayuda a la Explotación).
Con el SAE, el conductor del autobús puede mandar un mensaje urgente a la policía y marcar su localización exacta. Además, este aparato cierra automáticamente las puertas del vehículo, impidiendo la huida de los delincuentes.

Los hombres de la gabardina
Con aspecto aseado, una gabardina debajo el brazo y otros dos compinches ayudándole, el carterista suele observar a sus víctimas en la parada.
Actúan en tríos. El primero indica a sus compañeros quién va a ser el "afortunado", que normalmente suele ser una persona mayor. A continuación, los cacos rodean al confiado ciudadano. Mientras uno hace que se cae y pide disculpas, otro aprovecha para limpiarle los bolsillos.
La mayoría de las veces, los atracados no se dan cuenta y los ladrones se bajan en la siguiente parada.
Según la EMT, la línea 27 es una de las preferidas por los carteristas, ya que se trata de un trayecto que atraviesa varias zonas comerciales, además, en algunos tramos, el autobús puede llevar a más de 120 personas. Las paradas más conflictivas son el Paseo del Prado, Colón, Nuevos Ministerios y Cuzco.
Después de la 27, la línea 34 y la Circular son las siguientes en número de robos.