Los atascos, una lacra para España

Las numerosas retenciones que registran nuestras carreteras se han convertido en un verdadero lastre para la economía del país. Según un estudio de la OCDE, el coste de los atascos asciende ya a 15.000 millones de euros, debido –fundamentalmente – a las horas laborales perdidas y a los accidentes de tráfico.

Los atascos, ¿culpa del PSOE o mala herencia del PP?
Los atascos, ¿culpa del PSOE o mala herencia del PP?

Nervios, agotamiento, combustible y, ahora, mucho dinero. Desde hoy, sabemos también lo que supone un atasco para el Estado: 15.000 millones de euros. La cifra la ha indicado la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), calculando el coste que genera para un país el tiempo perdido, el deterioro ambiental y los accidentes de tráfico derivados de las retenciones.A la misma conclusión llegan los estudios elaborados por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, dependiente del Ministerio de Industria. Sus informes aseguran también que los atascos cuestan hasta el dos por ciento de nuestro Producto Interior Bruto (PIB). ¿La solución? Parece difícil, teniendo en cuenta que el parque automovilístico español no para de crecer y ha pasado, sólo en los últimos 13 años, de 15 a 25 millones de coches.El problema, según informa a El País Julio Pozueta, ingeniero de caminos y profesor de Urbanismo en la Escuela de Arquitectura de Madrid, radica en la mala utilización que hacemos del transporte público. “Nuestra red de ferrocarril, por ejemplo, está explotada de forma deficiente", explica.En efecto, el tren se utiliza muy poco en España en comparación con los países de nuestro entorno. En 2003, viajaron en nuestros trenes de alta velocidad y grandes líneas 20 millones de pasajeros, mientras que en Francia lo hicieron 320 millones y en Italia, 67. En el mismo año, 27 millones de toneladas de mercancías fueron transportadas por ferrocarril, en comparación con los 120 millones de Francia o los 82 de Italia.“La cuestión no es de falta de infraestructuras, ya que la nuestra se sitúa en la media europea. El problema es la explotación. La infraestructura de carreteras, en cambio, es muy buena en términos cuantitativos, pero está claro que no puede aguantar éxodos como el del puente de mayo, ni es razonable construir más carreteras pensando en las exigencias de sólo tres o cuatro días al año", asegura Pozueta.Para Gerardo Meil, profesor de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid, el problema se agrava con las viviendas periféricas. “La gente se aleja de los principales núcleos urbanos para buscar casas más asequibles. Esto, junto a la incorporación de la mujer al mundo laboral, ha multiplicado enormemente el número de desplazamientos". Como solución, los expertos proponen la circulación alterna de los vehículos con matrículas pares e impares, una medida impopular que ha dado buenos resultados en algunos países, o la tarificación de las carreteras (elevando el precio por el uso de las vías a modo disuasorio).Hay ya incluso quien propone que España adopte la misma fórmula que ha puesto en práctica Alemania, y que consiste en fijar entre todas las regiones el calendario anual de vacaciones, de tal manera que el principio y el final de cada período no coincidan en cada comunidad.