Los agricultores preparan las protestas

A partir del 28 de noviembre, si antes no se alcanza algún acuerdo satisfactorio, los agricultores tomarán las carreteras y las calles de las ciudades españolas para utilizarlas como escenario de sus protestas. Reclaman ayudas para poder pagar el gasóleo que utilizan y, de paso, pueden provocar uno de los mayores caos de tráfico que se recuerdan.

“Contundentes". Así califican las principales organizaciones agrarias a las movilizaciones y protestas que piensan poner en marcha a partir del próximo 28 de noviembre para defender los derechos del campo español.

El enfado de los agricultores es enorme, pues no consiguen que el Gobierno acceda a sus peticiones de mayores ayudas para paliar la carestía del gasóleo. Tan molestos están, que Miguel López, secretario general de COAG, una de las principales asociaciones, ha asegurado que “paralizaremos todo aquello que podamos" el próximo día 28 de noviembre.

Entre las medidas que han planteado al Gobierno, destaca una solicitud para que se incremente el IVA repercutido del 8 al 11 por ciento, además de una rebaja en el IVA del gasóleo hasta el 7 por ciento. También reclaman que se elimine el Impuesto Especial de Hidrocarburos para el gasóleo agrícola.

Los agricultores no hacen más que seguir el ejemplo dictado hace unas semanas por los transportistas. Este colectivo, tras varios días de paros y protestas, logró que el Gobierno aceptase casi todas sus reivindicaciones.
Ahora, aquellas concesiones empiezan a notarse: el precio del gasóleo se ha trasladado a las tarifas del transporte, con su consiguiente repercusión en la inflación.
Los mineros, que llevaban una semana de protestas, decidieron ayer acabar las movilizaciones después de alcanzar un acuerdo con el Gobierno. Este pacto ha permitido que se restablezcan las comunicaciones rodadas en Asturias y León, principales zonas del conflicto, con lo que las complicaciones quedan pospuestas hasta que los agricultores tomen el relevo.

Mientras se discuten medidas coyunturales para superar la actual carestía del gasóleo, los grandes observadores internacionales apuntan a que el problema ya se ha convertido en estructural. Así lo cree la Agencia Internacinal de la Energía, AIE, que ayer publicaba un informe explicando que, en su opinión, el petróleo seguirá caro durante un periodo mínimo de 25 años.

La única solución que ven en la AIE a esta previsión pasa por las inversiones. Calculan que hacen falta inversiones por valor de 17 billones de dólares en la producción de energía. Sólo así se podrán dar alternativas al actual mercado del petróleo, claramente saturado y sobrepasado por la demanda.