Lo podemos evitar

El mismísimo director de la DGT nos reconoció una vez que realizaron una encuesta preguntando “¿cuántos muertos crees que se producen al año en nuestras carreteras?" y pocos lo sabían. Pues en 2004 fueron 4.741 personas, casi el mismo número de muertos de la batalla de Trafalgar. Sin embargo, esta guerra sí se puede ganar.

Lo podemos evitar
Lo podemos evitar

Sobre la mesa del ministro del Interior ya están las estadísticas del año 2004. Y, para José Antonio Alonso, titular de la cartera, es difícil hacer balance: es cierto que se ha registrado un descenso en el número de accidentes con víctimas (6 por ciento) y en el de los fallecidos (un 12 por ciento)... pero también están sobre el tapete 4.741 personas que dejaron su vida en la carretera. ¡4.741! Hace unos meses, la DGT realizó una encuesta preguntando a la población “¿cuántos personas mueren al año por culpa de accidentes de tráfico?" y la mayoría decía que no más de 500. Lo tenían que haber multiplicado por 10. No se comprende las dimensiones de esta tragedia. Sigamos con los datos del Ministerio del Interior: los accidentes de circulación son la primera causa de muerte de la población española de menos de 39 años. No estamos hablando del sida, ni del cáncer... tan sólo de la carretera y, para evitar muchas de estas muertes, sí que tenemos “vacunas" a nuestro alcance. En la actualidad, el 60 por ciento de la población española que tiene edad para poder conducir posee permiso o licencia de conducción. Ahora mismo, hay 28 millones de vehículos en España. Además, todos somos peatones, pasajeros, usuarios de transporte público...Al contrario de lo que puedan pensar muchos, la mayoría de los accidentes mortales no se producen en autopistas o en autovía, son las “otras carreteras" las que concentran el mayor número de siniestros. Y, en un 41 por ciento de los casos, se deben a salidas de la vía. Tampoco debes bajar la guardia en las zonas urbanas. En las ciudades se concentraron el 52 por ciento de los accidentes mortales. Además, en la mayoría de estos siniestros (en un 42 por ciento), las víctimas no llevaban el cinturón de seguridad. Alcohol, velocidad inadecuada, imprudencias... Si nos preguntaran las causas de los accidentes, hay múltiples respuestas. Sin embargo, muchos pasarían por alto el mayor peligro de los conductores: la distracción. Lo dice el propio Ministerio del Interior: en el 39 por ciento de los accidentes mortales, el conductor no estaba a lo que debía. Además, en un 30 por ciento de los casos, alguien había cometido una infracción. Por si fuera poco, parece que también nos cogemos “vacaciones" cuando vamos al volante. De viernes a domingo es cuando más se acumulan los accidentes y los meses de verano son los más trágicos. Los jóvenes vuelven a estar en el punto de mira. Interior asegura que “los varones de 18 a 20 años son los que más riesgo tienen de ser víctimas en un accidente". Sin embargo, es una interpretación un poco simple. Si hablamos de atropellos, hay que tener en cuenta que la mayoría de los peatones fallecidos tenían más de 64 años. Si nos fijamos en los pasajeros, los niños tampoco salen muy bien parados: de 0 a 18 años –todavía no tienen edad de conducir- son el segundo grupo de víctimas de la carretera. La mayoría de los niños que mueren en un accidente son pasajeros de un vehículo (un 59 por ciento) y se estima que casi todas estas muertes se podrían haber evitado si hubieran utilizado los sistemas de retención y las sillitas adecuadas. Además, en un accidente con turismo (el 81 por ciento de los casos), mueren proporcionalmente más pasajeros (un 51 por ciento) que conductores.

Estas estadísticas convierten a España en un país peligroso para conducir. Comparado con nuestros vecinos europeos, estamos muy lejos de las cifras que barajan en Suecia, Reino Unido o los Países Bajos. Debido a nuestra siniestralidad, nos agrupan junto a los países meridionales y con los nuevos estados miembros.