Lexus IS

Lexus, la división de lujo del grupo Toyota, acaba de presentarnos su nuevo IS, que llega a Europa en dos versiones, el IS 250 y el IS 220d, este último, el primer Lexus Diesel de la historia. El renovado sedán propone una verdadera revolución tecnológica en el segmento de las berlinas medias de categoría superior. Para este territorio, donde reinan las marcas alemanas, la llegada del coche japonés será una verdadera revolución, un revulsivo que, a buen seguro, hará que muchas cosas cambien.

Lexus IS
Lexus IS

Más largo, más ancho y más alto que su predecesor, el nuevo IS disfruta de una plataforma construida expresamente para él y, al decir de Lexus, fabricada con una vocación claramente deportiva, orientada al dinamismo. Buen ejemplo de esta orientación son los bajos del coche, completamente carenados para reducir el efecto de elevación a valores mínimos y hacerlo más estable, más aerodinámico y mucho más silencioso.Aseguran también que han logrado incrementar la rigidez del conjunto en un 20 por ciento gracias al empleo de aceros de alta resistencia. Además, han reforzado la mayoría de los elementos, introduciendo también una gran carga tecnológica que mejora el rendimiento de los componentes más tradicionales.

El chasis, plagado de zonas de absorción de impactos, luce una elaborada suspensión de esquema clásico pero de prestaciones aparentemente punteras. En el eje delantero se ha optado por una doble horquilla inferior elaborada en aluminio y acero de alta resistencia. Lleva también estabilizadora hueca, para ahorrar peso, y se ha modificado el ángulo de inclinación, que es mayor, lo que mejora la estabilidad del coche y su respuesta ante las inclinaciones.
Para el eje trasero se ha elegido un sistema multibrazo, también confeccionado en materiales ligeros y muy resistentes. En cuanto a los neumáticos, los más básicos van a ser 225/45 R17 en el eje delantero y 255/40 R17 en el trasero. Las llantas de 18 pulgadas serán opcionales. El conjunto se complementa con una nueva dirección eléctrica que, según Lexus, estrena un innovador sensor de velocidad. Este elemento calcula continuamente parámetros como la velocidad, el par motor y el ángulo de la dirección, determinando en cada momento el grado de asistencia que precisa el volante. Todo el sistema resulta muy compacto y va integrado en la caja de cambios, con lo que apenas ocupa espacio.
Conduciendo, el IS disfruta de una dirección de gran precisión, rápida y eficaz, ejemplo de lo buenas que pueden llegar a ser las direcciones eléctricas. Además, a pesar de que las carreteras de Roma en que tomamos contacto con el coche no permitieron grandes alegrías, los nuevos Lexus apuntaron unas maneras excelentes. Los tarados de las suspensiones apuestan por un magnífico grado de equilibrio, con cierta firmeza que no llega a ser sequedad, y con un buen nivel de confort que no cae en la blandura excesiva.
Así, rodando, el coche afronta las curvas con mucho aplomo, con la carrocería muy bien domada por la suspensión y sin mostrar alteraciones en la trazada. Un reparto de pesos casi idéntico para cada eje hace que el coche resulte muy neutral, algo que se agradece cuando la propulsión está en las ruedas traseras. Sólo en una rotonda que estaba muy mojada por la lluvia el IS se permitió una salida de tono: al abrir gas, el eje trasero trató de adelantarse al delantero, pero los sistemas de control de estabilidad eliminaron el problema antes incluso de que hubiera tiempo de iniciar un contravolante. No sin una buena carga de orgullo, en Lexus anuncian la introducción en los Diesel, los IS 220d, del sistema denominado VDIM, que irá de serie en todos los Diesel que se vendan en España. Se trata de un sofisticado dispositivo que combina las tareas del control de estabilidad, el control de tracción, el ABS, la distribución electrónica de la fuerza de frenada y la dirección asistida eléctrica de última generación.Un potente ordenador gestiona el trabajo coordinado de todos estos elementos y, al tiempo, vigila constantemente la velocidad, el par motor disponible y la trayectoria del coche. Apenas el sistema detecta algún problema (deslizamientos, frenazos, pérdidas de trayectoria o agarre), todos los sistemas se alertan y se colocan en posición para trabajar. Su acción coordinada debería contrarrestar los efectos del problema que sufra el coche y, además, acelerar el restablecimiento de las condiciones normales de conducción. Como punto interesante, hay que señalar que, en caso de deslizamiento lateral, el VDIM hace que la dirección eléctrica inicie por sí misma el contravolante, anticipándose a los deseos del conductor.Los técnicos de Lexus aseguran que la acción combinada de todos estos equipos permite superar situaciones realmente comprometidas, pero, además, se superan sin que el conductor se vea molestado por vibraciones, ruidos u otras incomodidades típicas de la acción de los ABS o los controles de estabilidad.
Durante la toma de contacto, Lexus organizó un interesante ejercicio. Nos hicieron pasar por una pista deslizante con el antiguo IS y sortear una serie de conos. En el viejo modelo, el control de estabilidad actúa y corrige, pero lo hace llenando el habitáculo de chirridos, vibraciones y ruidos que, en una situación de riesgo, pueden alterar al conductor más de la cuenta. Después, repetimos la prueba, pero con los nuevos coches y, claro, comprendimos que lo que decían los técnicos era verdad: además de que las correcciones eran más eficaces, los ruidos y asperezas habían desaparecido.
Nos aseguraron también que habían ampliado las leyes de actuación del control de estabilidad para permitir una conducción más deportiva, aumentando la permisividad de los sensores gracias al refuerzo que supone el conjunto del VDIM. En Lexus explican que con este coche han querido hacer un esfuerzo extra en cuanto a medidas de seguridad activa y pasiva. Así, a la posibilidad de montar el sistema VDIM ya descrito, se une el sistema de Pre-Colisión (PCS), que se ofrece sólo con los IS 250, aunque eso sí, de serie. (Lástima que no se puedan, por ahora, combinar el VDIM y este PCS).Este mecanismo actúa gracias a un radar de ondas milimétricas que detecta y analiza lo que hay por delante del coche. Así, si aparece un obstáculo y no frenamos, el sistema se activa y los pretensores de los cinturones, asegurando a los ocupantes en los asientos. Después, pone en alerta el sistema de distribución de la fuerza de frenada para disponer de la mayor potencia posible sobre los frenos. En las pruebas que hicimos con Lexus, pudimos comprobar cómo el sistema se activaba cuando frenábamos fuerte en presencia de un obstáculo o, simplemente, cuando practicábamos la frenada de emergencia.Pero no acaban ahí las medidas de seguridad. En los IS250 también está disponible un avanzado control de la velocidad de crucero adaptable. Utilizando también el radar, este equipo mantiene la velocidad fijada hasta que se encuentra con un obstáculo. Entonces, decide reducirla y mantiene la distancia de seguridad, que también es graduable. Superado el obstáculo, recupera la velocidad inicial. Es casi un piloto automático.

Después, hay importantes novedades en aspectos como los airbags, que son ocho, incluyendo los de rodillas delanteros y, muy interesante, el de doble cámara para el asiento del copiloto. Este airbag de doble cojín se abre de tal manera que envuelve por completo al pasajero, aislándole más.
Otro dispositivo de vanguardia son los faros delanteros, que, además de llevar lámparas de xenón para luces largas y cortas, disponen de un eficaz sistema de iluminación adaptativa para las curvas. Al girar, los faros pivotan y arrojan su haz hacia el lado que se mueve el coche, iluminando mucho antes la zona.

Hay más elementos de seguridad, pero sólo vamos a citar uno más, el sofisticado reposacabezas WIL, que, según explican en Lexus, reduce mucho las lesiones de cuello en caso de accidente. Más largo, más ancho y más alto que su predecesor, el nuevo IS disfruta de una plataforma construida expresamente para él y, al decir de Lexus, fabricada con una vocación claramente deportiva, orientada al dinamismo. Buen ejemplo de esta orientación son los bajos del coche, completamente carenados para reducir el efecto de elevación a valores mínimos y hacerlo más estable, más aerodinámico y mucho más silencioso.Aseguran también que han logrado incrementar la rigidez del conjunto en un 20 por ciento gracias al empleo de aceros de alta resistencia. Además, han reforzado la mayoría de los elementos, introduciendo también una gran carga tecnológica que mejora el rendimiento de los componentes más tradicionales.

El chasis, plagado de zonas de absorción de impactos, luce una elaborada suspensión de esquema clásico pero de prestaciones aparentemente punteras. En el eje delantero se ha optado por una doble horquilla inferior elaborada en aluminio y acero de alta resistencia. Lleva también estabilizadora hueca, para ahorrar peso, y se ha modificado el ángulo de inclinación, que es mayor, lo que mejora la estabilidad del coche y su respuesta ante las inclinaciones.
Para el eje trasero se ha elegido un sistema multibrazo, también confeccionado en materiales ligeros y muy resistentes. En cuanto a los neumáticos, los más básicos van a ser 225/45 R17 en el eje delantero y 255/40 R17 en el trasero. Las llantas de 18 pulgadas serán opcionales. El conjunto se complementa con una nueva dirección eléctrica que, según Lexus, estrena un innovador sensor de velocidad. Este elemento calcula continuamente parámetros como la velocidad, el par motor y el ángulo de la dirección, determinando en cada momento el grado de asistencia que precisa el volante. Todo el sistema resulta muy compacto y va integrado en la caja de cambios, con lo que apenas ocupa espacio.
Conduciendo, el IS disfruta de una dirección de gran precisión, rápida y eficaz, ejemplo de lo buenas que pueden llegar a ser las direcciones eléctricas. Además, a pesar de que las carreteras de Roma en que tomamos contacto con el coche no permitieron grandes alegrías, los nuevos Lexus apuntaron unas maneras excelentes. Los tarados de las suspensiones apuestan por un magnífico grado de equilibrio, con cierta firmeza que no llega a ser sequedad, y con un buen nivel de confort que no cae en la blandura excesiva.
Así, rodando, el coche afronta las curvas con mucho aplomo, con la carrocería muy bien domada por la suspensión y sin mostrar alteraciones en la trazada. Un reparto de pesos casi idéntico para cada eje hace que el coche resulte muy neutral, algo que se agradece cuando la propulsión está en las ruedas traseras. Sólo en una rotonda que estaba muy mojada por la lluvia el IS se permitió una salida de tono: al abrir gas, el eje trasero trató de adelantarse al delantero, pero los sistemas de control de estabilidad eliminaron el problema antes incluso de que hubiera tiempo de iniciar un contravolante. No sin una buena carga de orgullo, en Lexus anuncian la introducción en los Diesel, los IS 220d, del sistema denominado VDIM, que irá de serie en todos los Diesel que se vendan en España. Se trata de un sofisticado dispositivo que combina las tareas del control de estabilidad, el control de tracción, el ABS, la distribución electrónica de la fuerza de frenada y la dirección asistida eléctrica de última generación.Un potente ordenador gestiona el trabajo coordinado de todos estos elementos y, al tiempo, vigila constantemente la velocidad, el par motor disponible y la trayectoria del coche. Apenas el sistema detecta algún problema (deslizamientos, frenazos, pérdidas de trayectoria o agarre), todos los sistemas se alertan y se colocan en posición para trabajar. Su acción coordinada debería contrarrestar los efectos del problema que sufra el coche y, además, acelerar el restablecimiento de las condiciones normales de conducción. Como punto interesante, hay que señalar que, en caso de deslizamiento lateral, el VDIM hace que la dirección eléctrica inicie por sí misma el contravolante, anticipándose a los deseos del conductor.Los técnicos de Lexus aseguran que la acción combinada de todos estos equipos permite superar situaciones realmente comprometidas, pero, además, se superan sin que el conductor se vea molestado por vibraciones, ruidos u otras incomodidades típicas de la acción de los ABS o los controles de estabilidad.
Durante la toma de contacto, Lexus organizó un interesante ejercicio. Nos hicieron pasar por una pista deslizante con el antiguo IS y sortear una serie de conos. En el viejo modelo, el control de estabilidad actúa y corrige, pero lo hace llenando el habitáculo de chirridos, vibraciones y ruidos que, en una situación de riesgo, pueden alterar al conductor más de la cuenta. Después, repetimos la prueba, pero con los nuevos coches y, claro, comprendimos que lo que decían los técnicos era verdad: además de que las correcciones eran más eficaces, los ruidos y asperezas habían desaparecido.
Nos aseguraron también que habían ampliado las leyes de actuación del control de estabilidad para permitir una conducción más deportiva, aumentando la permisividad de los sensores gracias al refuerzo que supone el conjunto del VDIM. En Lexus explican que con este coche han querido hacer un esfuerzo extra en cuanto a medidas de seguridad activa y pasiva. Así, a la posibilidad de montar el sistema VDIM ya descrito, se une el sistema de Pre-Colisión (PCS), que se ofrece sólo con los IS 250, aunque eso sí, de serie. (Lástima que no se puedan, por ahora, combinar el VDIM y este PCS).Este mecanismo actúa gracias a un radar de ondas milimétricas que detecta y analiza lo que hay por delante del coche. Así, si aparece un obstáculo y no frenamos, el sistema se activa y los pretensores de los cinturones, asegurando a los ocupantes en los asientos. Después, pone en alerta el sistema de distribución de la fuerza de frenada para disponer de la mayor potencia posible sobre los frenos. En las pruebas que hicimos con Lexus, pudimos comprobar cómo el sistema se activaba cuando frenábamos fuerte en presencia de un obstáculo o, simplemente, cuando practicábamos la frenada de emergencia.Pero no acaban ahí las medidas de seguridad. En los IS250 también está disponible un avanzado control de la velocidad de crucero adaptable. Utilizando también el radar, este equipo mantiene la velocidad fijada hasta que se encuentra con un obstáculo. Entonces, decide reducirla y mantiene la distancia de seguridad, que también es graduable. Superado el obstáculo, recupera la velocidad inicial. Es casi un piloto automático.

Después, hay importantes novedades en aspectos como los airbags, que son ocho, incluyendo los de rodillas delanteros y, muy interesante, el de doble cámara para el asiento del copiloto. Este airbag de doble cojín se abre de tal manera que envuelve por completo al pasajero, aislándole más.
Otro dispositivo de vanguardia son los faros delanteros, que, además de llevar lámparas de xenón para luces largas y cortas, disponen de un eficaz sistema de iluminación adaptativa para las curvas. Al girar, los faros pivotan y arrojan su haz hacia el lado que se mueve el coche, iluminando mucho antes la zona.

Hay más elementos de seguridad, pero sólo vamos a citar uno más, el sofisticado reposacabezas WIL, que, según explican en Lexus, reduce mucho las lesiones de cuello en caso de accidente.