Las ventas descenderán en EEUU, aunque no en exceso

La cacareada recesión económica que está sufriendo el país más poderoso del mundo y que ha llevado al presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, a anunciar sucesivas bajadas del tipo de interés afectará a las ventas de automóviles, pero no tanto como se podría deducir de la situación. La confianza del consumidor y el desempleo, que se mantiene en límites aceptables, frenarán una caída más profunda.

Las ventas de automóviles en los Estados Unidos mantendrán una tendencia descendente durante el mes de julio, después del sorprendente ritmo alcanzado en la primera mitad del año. No obstante, los analistas del sector aseguran que la demanda del consumidor sobre vehículos nuevos permanece en alza, pese a una situación económica plagada de nubarrones.

El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, ha advertido de que la economía nacional podría empeorar antes de iniciar una recuperación, dejando una puerta abierta para otro recorte en los tipos de interés.

Sin embargo, aún no hay señales de que esta recesión en camino esté preocupando al consumidor medio norteamericano. El desempleo y la confianza del consumidor -el principal barómetro que utilizan los fabricantes de automóviles para hacer predicciones futuras- se mantienen en valores relativamente saludables en este mes de julio.

Por estas razones, los expertos de la industria esperan un recorte de las ventas, pero no tan grave como pudiera esperarse a tenor de los indicadores económicos.

De todos modos, en la línea de lo sucedido en meses pasados, los constructores locales presentarán descensos más o menos significativos, frente a los resultados positivos experimentados por los fabricantes extranjeros, especialmente los japoneses. General Motors estima unas perdidas entre el 3 y el 8 por ciento; Ford Motor, entre el 5 y el 10 por ciento; y DaimlerChrysler, alrededor del 7 por ciento.

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