Las marcas reciclarán los coches que produzcan

A partir del 1 de julio de 2002, los fabricantes europeos tendrán que hacerse cargo del reciclado de los vehículos que fabriquen, sin cargo alguno para sus propietarios.

Además, los coches nuevos se entregarán con un documento en el que el fabricante admite su responsabilidad de reciclarlo al final de su vida útil, aunque el coche o sus restos carezcan de valor, para facilitar al último propietario del vehículo el desguace adecuado de sus componentes y la obtención de su baja.
Estas operaciones estarán reguladas por una ley conocida por sus siglas en inglés: ELV (End of Life Vehicles, fin de la vida de los vehículos). La disposición será promulgada en España dentro de tres o cuatro meses.
La redacción final de la ley supone un punto medio entre la pretensión alemana de que los fabricantes se hicieran cargo de la retirada y destrucción de los 170 millones de vehículos que forman el parque europeo, y la posición de la industria, que sólo aceptaba su responsabilidad sobre los coches producidos a partir de 2003.
Las marcas están empezando a establecer provisiones de fondos, pues se estima que pueden verse obligados a afrontar costes de entre dos y tres billones de pesetas.
La ley también impondrá que, a partir del 1 de enero de 2006, el 80 por ciento del peso del coche sea reciclable y, al menos, otro 5 por ciento tendrá que ser convertible en energía (por incineración u otros métodos). Además, desde el año 2015, el porcentaje de aprovechamiento de los restos de un vehículo se elevará al 95 por ciento (85 por ciento correspondiente a reciclaje y 10 por ciento, a conversión en energía).
En la actualidad se está recuperando el 75 por ciento del peso total de los automóviles que llegan a los desguaces, por lo que los fabricantes consideran que cumplirán con la exigencia de reciclar el 85 por ciento del vehículo sin problemas. Sin embargo, ven difícil llegar a porcentajes más altos, ya que tendrán que utilizar nuevos materiales imposibles de reciclar para permitir que los coches cumplan la norma europea sobre emisiones de CO2, aplicable a partir de 2008.