Las marcas estadounidenses no ven la luz

Se esperaba una recuperación para 2003 en el mercado automovilístico estadounidense, pero, tras medio año, las cuentas demuestran que no hay motivos para la alegría. Ford, General Motores y Chrysler viven momentos muy duros y recortan sus previsiones.

La guerra hará bajar las ventas de coches
La guerra hará bajar las ventas de coches

Las tres grandes marcas han tenido que modificar sus evaluaciones de 2003 y corregir a la baja en todos los parámetros: ventas, ingresos y beneficios.
En General Motors, por ejemplo, han rebajado el beneficio esperado por acción hasta los 1,20 dólares para el segundo trimestre. En Ford, las ganancias por título se quedan en 0,70 dólares y eso gracias a mucho sufrimiento y a recortes de gastos en Ford Europa.
Para DaimlerChrysler las cosas no van mejor y no le sirve ni siquiera la fortaleza de la matriz germana. El consorcio ha visto sus expectativas de beneficio recortadas desde los 2.000 a los 1.170 millones de euros.

Esto no es lo peor. Según un estudio presentado hace unos días por Saul Rubin, analista de UBS Warning, si persiste la “guerra de precios" que ha vivido Estados Unidos desde octubre de 2001 y, sobre todo, si la demanda no repunta, los beneficios de las grandes compañías no aguantarán el tirón y se vendrán abajo.

La guerra comercial ha hundido los precios en estos dos últimos años y ha arrastrado a las grandes marcas a una batalla por ver quién ofrece la mejor oferta, el mejor descuento o la financiación más barata. Además, estos días se ha dado a conocer un análisis elaborado por el diario The Economist en el que se desnudan las debilidades de la industria americana del motor. El estudio señala que, a medio plazo, las marcas estadounidenses difícilmente podrán hacer frente a la competencia de las europeas y japonesas. Una de las causas es el lastre que supone para las compañías locales el coste de los impuestos de los fondos de pensiones.

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