Las grandes marcas, preocupadas por la falta de confianza

"En California, la gente solía escribir canciones sobre los Ford T-Birds, ahora escribe nuevas regulaciones legales (para los automóviles)". Este descorazonado resumen lo ha hecho Bill Ford para explicar cómo los consumidores han ido perdiendo confianza en las empresas de automóviles. Todos los fabricantes constatan esa desafección.

Las grandes marcas, preocupadas por la falta de confianza
Las grandes marcas, preocupadas por la falta de confianza

Reunidos como cada año por estas fechas en los seminarios de Traverse City, en Michigan, los máximos responsables de la industria norteamericana y mundial analizan la situación que vive su mercado.
El presidente de Ford se refirió a California para poner un ejemplo de cómo poco a poco crece la desconfianza hacia los coches. El estado del Pacífico acaba de iniciar los trámites legales para promulgar una estricta normativa que acabe con las emisiones contaminantes de los vehículos. Los fabricantes han montado en cólera ante esta idea y algunos preparan acciones jurídicas contra las autoridades californianas.

El sentimiento de que el coche es agresivo para la naturaleza está detrás de esa legislación. Al menos, así lo cree Bill Ford, quien establece vínculos entre esas ideas y el descenso de la confianza del público en la automoción.

Ford asegura que la mezcla de sobrerregulación, crisis del 11 de septiembre y escándalos financieros ha hecho que se produzca un divorcio entre los consumidores y las marcas. Además, explica que se ha extendido la idea equivocada de que es preciso obligar a las empresas por ley a proteger la naturaleza e innovar en seguridad. Esta corriente de opinión es la base de eso que él denomina "exceso de regulación".

Como presidente de una de las más grandes compañías del mundo, Ford explicó ayer en Traverse City que su empresa no se unirá a la lucha contra el Gobierno de California. Por el contrario, cree que es necesario abrir una etapa de diálogo y consenso que rebaje la tensión y haga que la gente confíe de nuevo en los fabricantes.

El apartado de los escándalos económicos (Enron, Worldcom...) preocupa sobremanera a los constructores. "Estamos siendo atacados todos por culpa de la estupidez de unos pocos individuos desviados", recalca Bill Ford apoyado por sus colegas de otras marcas. Todos se esfuerzan en dejar claro que las compañías automotrices luchan por ser "buenas ciudadanas" y la gente "entiende que lo están intentando".

Movimientos futuros
A parte de analizar el estado de la industria en general, estas conferencias de Traverse City son un lugar ideal para enterarse de por dónde andan los tiros en las diferentes empresas.
Así, DaimlerChrysler ha explicado que en los próximos tres años lanzará 14 modelos, entre vehículos completamente nuevos y rediseños profundos. Siete de ellos serán todo terrenos.
El próximo año estarán en la calle los Chrysler Crossfire y Pacifica y, además, añadirán poco a poco nuevos motores de origen Mercedes Benz, así como transmisiones y frenos. La compañía quiere reforzar la sensación de calidad en sus coches, por lo que recurre a los elementos alemanes.

En General Motors, Bob Lutz, el nuevo "alma mater", se ha comprometido a reflotar la castigada marca Cadillac, que no seguirá el camino de Oldsmobile, condenada a la desaparición. La histórica compañía recibirá "miles de millones de dólares" en inversión. De paso, el directivo arremetió contra los precios rebajados de los coches de Mercedes, que se están comiendo el terreno de Cadillac: "no cubrirán gastos", aseguró.
Lutz también prometió cambios en sus fábricas, que, igual que las de Ford, deberán ser más flexibles y admitir más de una arquitectura por línea de montaje.