Las gasolinas del siglo XXI

En los últimos meses, nuestras gasolineras se han ido poblando de nuevos tipos de gasolinas y gasóleos. Son combustibles más ecológicos, más limpios y, aseguran, capaces de hacer que los motores consuman menos. Te contamos todo sobre los carburantes del siglo XXI.

Las gasolinas del siglo XXI
Las gasolinas del siglo XXI

El calentamiento del planeta y la creciente contaminación han llevado a los países industrializados a plantearse seriamente su modelo de crecimiento económico e industrial. Estas dudas tomaron cuerpo en el conocido Protocolo de Kioto, que exige fuertes recortes en la contaminación.

Tras Kioto, la Unión Europea lo tiene claro: antes de 2025, sus estados miembros deberán haber logrado reducciones de hasta el 45 por ciento en sus emisiones de gases contaminantes y de efecto invernadero con respecto a las que tenían en 1990.
Pero, además, es preciso recortar en lo posible el consumo de combustibles de origen fósil. Son caros, contaminan y, además, sus reservas no están probadas para más de 50 años. Estos dos ambiciosos objetivos son los ejes de la política medioambiental de la Unión Europea y, como es lógico, las petroleras y el transporte tienen un papel fundamental en ella. Afortunadamente, ya han empezado a preparar sus deberes. Actualmente, la mitad de las emisiones de CO2 relacionadas con los transportes en la Unión Europea está producida por los turismos. Para reducir las emisiones contaminantes, los fabricantes de coches deberán diseñar automóviles de bajo consumo de combustible, es lo que conocemos como normativas Euro IV y Euro V. Este enfoque deberá permitir un descenso de alrededor del 30 por ciento de las emisiones de CO2 de los nuevos vehículos comercializados. Además, la Unión Europea ya adoptó una estrategia de disminución de las emisiones de CO2 de los turismos mediante la reducción del consumo de combustible para alcanzar emisiones de un valor medio de 120g/km de aquí al año 2005 ó al 2010 como máximo para todos los vehículos nuevos.
Esta estrategia consiste en un acuerdo en materia de medio ambiente con los fabricantes de coches a través de medidas fiscales: se incentiva el desarrollo de motores más limpios. No obstante, los expertos consideran que se hacen precisas otras medidas, por ejemplo, el desarrollo de gravámenes para vehículos contaminantes o la creación de un sistema de información dirigido a los consumidores. También deberá realizarse un esfuerzo para el desarrollo de combustibles de sustitución menos contaminantes.
En este apartado hay varios campos. Por un lado están las nuevas tecnologías, como los motores de hidrógeno, los coches híbridos y los bicocombustibles. Según las directivas europeas, en 2010 el 5,7 por ciento del consumo de combustible debe solucionarse por estos cauces alternativos. Pero, ¿qué pasa con el resto del consumo? Como dice Jesús Casanova, catedrático de Motores Térmicos de la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid, “quedan muchos años de combustión interna". Según sus datos, los combustibles derivados del petróleo mantendrán su primacía dentro de los próximos 30 años. Es decir, queda mucho tiempo antes de que el problema de la contaminación se resuelva. Y eso que, actualmente, los coches contaminan un 96 por ciento menos que en los años 90. Pero, aun así, siguen siendo los responsables de la mitad de la contaminación ambiental de un territorio hiperdesarrollado como es la Unión Europea. La dependencia del petróleo en los países industrializados es casi total. Una inmensa mayoría de la energía consumida en el planeta procede del “oro negro", una fuente energética escasa, cara y contaminante. Se calcula que habrá petróleo para unos 50 años más. Nadie se atreve a decir qué pasará cuando se cruce esa frontera.

Una cantidad muy alta de todo ese petróleo se gasta en mover los aproximadamente 800 millones de vehículos que circulan por todo el mundo.
En Europa, por ejemplo, el 27 por ciento de la energía consumida es gastada para mover el transporte rodado, un apartado en el que se incluyen unos 185 millones de vehículos ligeros y 26 millones de vehículos pesados.
En España, el 50 por ciento del gasto energético se saca del petróleo y, de toda la energía consumida, sólo un siete por ciento proviene de fuentes renovables.

Además, un 40 por ciento del conjunto total de nuestra energía es “quemada" en el transporte, sea público o privado. Este transporte es, a su vez, el causante del 28 por ciento de la contaminación ambiental. Es decir, emite el 28 por ciento de las emisiones de CO2, el gas causante del efecto invernadero y, por ende, del calentamiento global. Ante este panorama, todo esfuerzo es poco. Por eso, la industria petrolera ha sido “llamada a filas" para que avance en la lucha contra la contaminación y el excesivo consumo de energía.
En estrecha colaboración con los fabricantes de coches –y esto sí es una novedad importante-, las grandes compañías del refino han empezado a producir y vender nuevos combustibles que se tildan de ecológicos.Este pomposo adjetivo no se les puede aplicar en sentido estricto, pero sí es verdad que son carburantes más limpios y más eficientes que los tradicionales. Han llegado ya a las gasolineras y se llaman Efitec, Optima, Ultimate, Gforce… Todos proponen ahorros en el consumo y menos contaminación. Veremos a continuación cómo es cada una de estas nuevas gasolinas.Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, en las ciudades europeas mueren cada año unas 80.000 personas por culpa de la contaminación que genera el tráfico, una polución que, en conjunto, supera las 1.000 sustancias químicas diferentes.
En una ciudad como Barcelona, el 88 por ciento de la contaminación ambiental es debida a los coches y, además, un coche ocupado por un solo pasajero consume entre 15 y 20 veces más energía que un peatón. Teniendo en cuenta que el 75 por ciento de los desplazamientos urbanos se hacen con un solo pasajero, es fácil calcular el despilfarro que suponen. Pero, además, suelen ser trayectos muy cortos en los que los motores no llegan a calentarse y, por tanto, rinden peor y emiten hasta un 60 por ciento más de anhídrido carbónico.
La Agencia Europea del Medio Ambiente explica que se ha hecho mucho por recortar las emisiones de los coches. De hecho, se han reducido drásticamente en 31 países de Europa, pero sólo en la carretera: en los desplazamientos urbanos no bajan. Por esta razón es vital mejorar los combustibles, para que sean menos dañinos y los motores contaminen menos las ciudades.