La UE no reducirá los impuestos de los carburantes

El Ecofin, el consejo de ministros de Finanzas de la Unión Europea, decidió ayer mostrar su cara más dura y rechazó cualquier posibilidad de reducir los impuestos que gravan los combustibles, una medida reclamada por consumidores de toda la Unión.

El precio del petróleo se dispara y las reservas caen
El precio del petróleo se dispara y las reservas caen

Según explica Pedro Solbes, ministro español de Economía y Hacienda, en la Unión Europea hay un “claro consenso" para que ningún país tome por su cuenta la decisión de aligerar la carga fiscal de los carburantes. Este consenso se ha traducido en un pacto a escala europea para no modificar estos impuestos a pesar de lo dura que está siendo la crisis del petróleo para los consumidores de toda la Unión.

Ahora, queda por ver si los 25 gobiernos que conforman la UE se ciñen a esta decisión con disciplina. La última vez que se acordó algo así, que fue en 2000, faltó tiempo para que Italia y Francia cediesen a las presiones de sus transportistas bajando los impuestos.

Además, los ministros de Finanzas de todos los países trataron de enviar un mensaje desdramatizador a la sociedad, diciendo que la situación que vive el mercado del petróleo no es tan preocupante como puede parecer y que no es más que una coyuntura temporal. De paso, reclaman a la Organización de Países Exportadores de Petróleo, Opep, que aumente su producción para que bajen los precios. Ante la carestía que viven los carburantes, Izquierda Unida ha presentado una proposición no de ley ante el Congreso de los Diputados para que se cree un gasóleo profesional para uso agrario. El grupo de IU considera que es la mejor forma de que agricultores y ganaderos puedan producir alimentos de calidad a un precio razonable.

La posibilidad de ofrecer combustibles subvencionados depende de una autorización de la Unión Europea. Ahora mismo está en vigor una normativa que deja alguna posibilidad para la creación de combustibles profesionales de precio subvencionado. Posibilitaría la implantación de un gasóleo barato para camiones y taxis, por ejemplo, que debería estar gravado con 287 euros por cada 1.000 litros. En España se paga una de las tasas fiscales para hidrocarburos más bajas de toda la Unión Europea. Concretamente, se recaudan 293,9 euros por cada 1.000 litros de combustible vendido. Esta cifra aumentará a 302 euros en 2007 y a 330 a la altura de 2012. Con esas subidas se tratará de armonizar la fiscalidad en toda Europa.A lo largo de la mañana de hoy, los ministros del Petróleo de la Opep discuten en Beirut, Líbano, qué hacer para frenar la escalada de precios que se vive en el mercado internacional del crudo. Antes de entrar al encuentro, varios ministros han filtrado algunas de las ideas que baraja el cártel. Todas ellas coinciden en la necesidad de aumentar las exportaciones. Queda por ver cuánto más producen y venden, porque, en general, casi todos los productores están ya al límite de su capacidad.Sin embargo, parece que el incremento final estará en torno al 10 por ciento, lo que supone vender unos 25,5 millones de barriles al día, 2,3 millones más de lo que venden actualmente.

Si tenemos en cuenta que la Opep ya vende más de lo que ella misma se autoriza, estaremos hablando de unos 27-28 millones de barriles al día. Con esta producción, la Opep se sitúa en una producción que está más allá del 95 por ciento de su capacidad total. Esto significa que ya quedaría muy poco margen para futuras ampliaciones.

A la espera de las cifras finales que apruebe el cártel, lo cierto es que la decisión de aumentar la producción está asegurada. Esta certeza tuvo ayer un efecto balsámico en los mercados y los precios cayeron hasta niveles menos preocupantes que los alcanzados el martes. Ayer, Nueva York cerró a 39,96 dólares por barril, con lo que se retrocede por debajo de la terrible barrera de los 40 dólares. En Londres, el Brent también bajó y se quedó rozando los 37 dólares por barril.
Está claro, por tanto, que es necesario que la Opep mueva más crudo para que los precios se enfríen del todo. Desde el martes, las estaciones de servicio de la Comunidad de Madrid pueden vender otra vez alcohol. La prohibición impuesta por la famosa Ley Antibotellón, implantada bajo el gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón, ha sido levantada por el ejecutivo de Esperanza Aguirre.
En adelante, las gasolineras podrán vender cerveza, vino, cava y sidra hasta las diez de la noche.

La Federación Española de Bebidas Espirituosas, patronal de los fabricantes de licores y productos alcohólicos, se ha quejado por este cambio legal, puesto que, en su opinión, “supone un retroceso en la salvaguarda de un colectivo de riesgo como son los conductores".