La UE establece el uso obligatorio del cinturón de seguridad para niños

Los ministros de Transportes de la Unión Europea llegaron ayer a un acuerdo sobre la directiva que regulará el uso obligatorio de los cinturones de seguridad para niños menores de 12 años en vehículos de, al menos, 3,5 toneladas de peso.

El ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, asistió ayer a la reunión del Consejo de Transportes y Telecomunicaciones de la Unión Europea, en la que se llegó a un acuerdo sobre la ley-marco que regulará el uso del cinturón de seguridad y de otros dispositivos de retención para niños en los automóviles de, al menos, 3,5 toneladas de peso, modificando así la directiva 91/671/CEE.

La legislación comunitaria actual prevé la utilización obligatoria de distintos sistemas de seguridad para niños, pero no precisa qué mecanismos de retención son los adecuados y autoriza a los menores a viajar sin estar sujetos a un dispositivo adaptado, como las sillitas infantiles (que, según el estudio publicado por el RACE recientemente, reducen el número de fallecimientos de menores en accidentes de circulación).

Ayer, los Quince acordaron los detalles de la nueva normativa, que pretende mejorar la seguridad vial y prevé que el conductor y los pasajeros empleen obligatoriamente el cinturón de seguridad en todos los vehículos que lo lleven. Asimismo, los ministros establecieron un plazo máximo de cinco años de vigencia para realizar las derogaciones permitidas en la aplicación de las nuevas leyes.

Este acuerdo se enmarca en los planes de la UE para reducir el número de muertes en la carretera, dentro de su política de promoción de la seguridad vial. Además de actuar en ámbitos relativos a la velocidad, al diseño de los vehículos (con el fin de hacerlos más seguros en caso de atropellos a peatones o ciclistas) o la tasa de alcoholemia al volante, la comisión también apuesta por realizar campañas y establecer nuevas normas relativas a los cinturones de seguridad y los sistemas de sujeción para niños. Éste es uno de los pasos para conseguir el objetivo que se ha propuesto la Unión Europea, que aspira a reducir el número de víctimas cada año hasta alcanzar 18.000 en 2010 (frente a las 45.000 que se producen actualmente).