La tensión en Volkswagen llega al límite

Ya no hay marcha atrás. Los sindicatos y la dirección de Volkswagen en Alemania Occidental han decidido poner toda la carne en el asador. Sólo quedan 10 días para que ambas partes lleguen a un acuerdo y la solución parece difícil: la empresa no negocia la congelación de salarios y los trabajadores amenazan con un conflicto “hasta ahora desconocido". Las próximas horas serán vitales.

Volkswagen frena los despidos en Navarra
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Lo que comenzó como una disputa más en la convulsa industria automovilística alemana tiene ya visos de convertirse en un “conflicto sin precedentes". Con estas mismas palabras, el comité de empresa de Volkswagen ha amenazado a la dirección del grupo como medida de presión a sus nuevos planes de saneamiento. Los sindicatos exigen la firma de un “acuerdo razonable" en las próximas horas. Consideran que ellos ya han cedido rebajando de un cuatro a un dos por ciento su solicitud de aumento salarial para los dos próximos años y que, ahora, le toca a la dirección del grupo germano mover ficha para solventar el engorro al que han llegado ambas partes.Ayer mismo, más de 45.000 trabajadores del mayor fabricante de automóviles de Europa secundaron un paro de tres horas en la sede central de la compañía de Wolfsburg (norte de Alemania), convocado por el potente sindicato IG Metall. Mientras, otros 6.000 empleados participaron en una nueva huelga de aviso (imitación de las celebradas durante todo el fin de semana) celebrada en la factoría de Hannover.“Queremos ya una señal de la empresa que nos muestre una solución razonable al conflicto. Si la dirección mantiene su postura inflexible, llevará ella sola la responsabilidad de las consecuencias negativas de un recrudecimiento del conflicto", advierte Klaus Volkert, presidente del comité de empresa de la marca. Igual de tajante se ha mostrado Hartmut Meine, líder de las negociaciones de IG Metall: “De momento, no hay acuerdo a la vista, por lo que no descartamos que esta misma noche se interrumpan las negociaciones".La dirección de Volkswagen, por su parte, no parece amedrentarse ante las amenazas de sus trabajadores. El representante de la compañía en las negociaciones, Fidelis Senn, ha asegurado que ven “acercamientos en algunos campos, aunque en otras áreas estamos todavía distanciados". Su conclusión es que “no está claro cómo será el acuerdo y todo es posible".El problema radica, fundamentalmente, en que la dirección del grupo se niega a negociar su anunciado recorte de gastos. Este proyecto afecta a las seis fábricas de la marca en Alemania Occidental, que deberán reducir sus costes en un 30 por ciento de aquí a 2011. Para ello, Volkswagen considera imprescindible la congelación de salarios.Los trabajadores, en cambio, se niegan a negociar sobre este punto y exigen al mismo tiempo garantías de empleo para los 103.000 puestos laborales afectados.Y si el conflicto en Volkswagen está a punto de estallar, en General Motors se podría reproducir una situación similar en los próximos meses. De momento, los representantes de sus trabajadores en Europa han calificado ya de “inadecuado" el radical plan de saneamiento anunciado por el mayor fabricante automovilístico del planeta y rechazan “su forma de proceder". Los comités de empresa de General Motors en 17 países de todo el Viejo Continente celebraron ayer en Zurich (Suiza) un congreso ordinario en el que valoraron las propuestas de la empresa.