La supresión del Impuesto de Matriculación encuentra obstáculos

La Comisión Europea tendrá que retrasar la aprobación de una propuesta que eliminará el Impuesto de Matriculación en la UE en un plazo de 10 años. Los gabinetes de dos comisarios rechazaron la iniciativa, argumentando que debe pasar por todos los trámites de discusión, algo que podría aplazar su aceptación hasta septiembre.

Un procedimiento escrito debería haber aceptado ayer la supresión del Impuesto de Matriculación y la aproximación de las tasas de circulación en la Unión Europea. Sin embargo, el bloqueo de los gabinetes de dos comisarios británicos (Chris Patten, responsable de Relaciones Exteriores, y Neil Kinnock, vicepresidente y comisario de Reforma Administrativa) retrasará la propuesta.

Según los gabinetes de Patten y Kinnock, la iniciativa debe pasar por todos los trámites de discusión, por lo que será aplazada hasta la semana que viene. Si vuelve a ser rechazada, se pospondrá –al menos- hasta finales de agosto, cuando será discutida en una reunión semanal del Colegio de Comisarios, que puede aprobar la propuesta por mayoría (11 votos de 20). Tras la pausa veraniega, el primero de estos encuentros se celebrará el 28 de agosto.

Fritz Bolkestein, comisario europeo de Fiscalidad y Mercado Interior, anunció el pasado miércoles su intención de presentar una iniciativa para eliminar las tasas que gravan la matriculación de vehículos en la UE, así como para vincular en mayor medida el Impuesto de Circulación a las emisiones de dióxido de carbono. En principio, la Comisión Europea desea que dicha propuesta sea evaluada por los Gobiernos de los países miembros, antes de proponer normas concretas.

El objetivo es eliminar las barreras al mercado único para los compradores y fabricantes de vehículos. La reciente aprobación del nuevo reglamento de distribución no es una medida suficiente, pues Bruselas estima que las diferencias en los precios de los automóviles entre los países comunitarios se deben, en gran parte, a los distintos niveles de tasas. Además, la UE ha constatado que los constructores suelen adaptar los precios antes de impuestos en cada estado en función de los gravámenes de ese territorio.

Por otra parte, cuando un coche se adquiere en un país y se utiliza en otro, los compradores deben pagar –actualmente- el Impuesto de Matriculación en ambos, un problema que se eliminaría con esta iniciativa.

La propuesta sugiere reducir gradualmente este gravamen y estabilizarlo en niveles bajos. Incluso se ha planteado su abolición "tras un período de transición de entre 5 y 10 años". Pero, en realidad, los consumidores no ahorrarán tanto dinero como parece: las tasas se sustituirán por mayores impuestos de circulación y, en alguna medida, por impuestos sobre el combustible.

Además, la iniciativa plantea que los Quince aproximen sus gravámenes de circulación y que éstos (así como las tasas de matriculación, mientras sigan vigentes) se basen "total o parcialmente" en las emisiones de CO2 de los automóviles: según un estudio, se logran mayores recortes cuando los impuestos están directamente relacionados con las emisiones contaminantes de los coches nuevos.