La seguridad vial, asignatura pendiente

Las jornadas sobre seguridad vial organizadas ayer por la Asociación Española de Rénting de Vehículos (AER) reunieron diversos ángulos del sector alrededor de una misma circunferencia que no parece dejar de rodar y rodar: los más de 4.000 fallecidos diariamente en el mundo por causas relacionadas con el tráfico.

La seguridad vial, asignatura pendiente
La seguridad vial, asignatura pendiente

Organizada por la Asociación Española de Rénting de Vehículos (AER), se ha celebrado en Madrid la “Jornada de Seguridad Vial" en la que se abordaron cuestiones tales como las actuales infraestructuras viarias de nuestro país, la seguridad y tecnología en los automóviles, la ‘sociología’ del tráfico o las políticas de seguridad en la carretera.Ya durante la apertura de las ponencias, el presidente de AER, Agustín García, dio cuenta del aporte a la seguridad en la conducción que suponen los vehículos de rénting, al tiempo que señaló que “nunca la sociedad ha estado tan concienciada con eliminar esta lacra que es la tercera causa de muerte en nuestro país". También añadió que, “si el siglo XX se caracterizó por la compra de la propiedad, el siglo XXI lo hará por la compra de los servicios".Le siguió Jacobo Díaz Pineda, adjunto a la dirección general de la Asociación General de la Carretera, quien hizo hincapié en un aspecto, a su juicio básico: la ‘psicología’ de la conducción. Así, destacó la importancia de una legibilidad y visibilidad fácil de las señales y los paneles de información, como uno de los pilares fundamentales para no distraer al conductor. Sobre la mesa, ponía la estadística que confirma que el 45 por ciento de los accidentes se producen por salida de la vía. Además, subrayó la ingeniería desarrollada en otros lugares de tráfico como son los puertos o los aeropuertos, frente a la de la carretera, ya obsoleta, en la que “el único avance" ha sido el de construir vías de varios carriles. “La ingeniería de caminos debe virar, ya no se trata sólo de construir carreteras" –concluyó.También asociaciones como ANFAC, ANIACAM o FACONAUTO (fabricantes, importadores y concesionarios, respectivamente) destacaron que los accidentes representan la primera causa de mortalidad entre la población menor de 41 años. Además, según sus datos, el mantenimiento anual de las carreteras asciende a 3.600 millones de euros. Aseguran que el 22 por ciento de las vías se encuentran en un estado deficiente o muy deficiente. Además, en 2004, un millón de conductores no pasó la ITV y un 36 por ciento de los requeridos en un control superaba la tasa de alcoholemia, el mismo porcentaje para los que no llevaban el cinturón de seguridad en carretera (un 42 por ciento no se lo ponen en el área urbana). De esa manera, unos y otros apuntaron hacia una legislación que se guíe por “criterios de eficiencia" y que integre, en la búsqueda de soluciones, tanto a los conductores como a la administración o a los propios vehículos. Por su parte, el director del Instituto Universitario de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS), Luis Montoro, recalcó “los 160 millones de euros que la sociedad ha pagado en materia de accidentes de tráfico durante los últimos 10 años, unas 600.000 de las antiguas pesetas por cabeza". Al mismo tiempo, añadió que el 71 por ciento de los accidentes responde al factor humano. “Y éste se encuentra tanto en la carretera como en el coche. Tener un vehículo más seguro permite asumir un nivel de riesgo más importante" –finalizó.El director general de Tráfico, Pere Navarro, cerraba las jornadas desvelando un dato para la reflexión: “Según un informe del Instituto Anatómico Forense, los fallecidos en accidentes de tráfico mayores de 35 años presentaban un porcentaje de alcohol en sangre de casi el doble que en el caso de los conductores jóvenes". De ese modo, el avance de la ingeniería de nada sirve sino avanza el factor humano.Una de las ponencias que más destacaron fue la que protagonizó François Passagá, director general del Grupo Interprofesional de Productos de Automóviles (GIPA), en la que acentuó un elemento para la seguridad “vital, aunque banalizado", como es el neumático. Su desgaste o desinflado supone el 11 por ciento de los accidentes en autopista, “pero nadie gana dinero con el aire" –resaltó Passagá. De ese modo, un 37 por ciento de los conductores españoles prefiere retrasar el cambio de sus neumáticos, un 40 por ciento de estos se cambian demasiado tarde y un 15 por ciento son sustituidos cuando presentan un desgaste demasiado extremo. “Los concesionarios y los talleres están muy poco concienciados, existe poco miedo a una revisión de los elementos de seguridad en la carretera, cuando en otros países la multa por circular con un neumático liso puede costar hasta 150 euros" –agregó.