La seguridad de los autobuses, puesta en entredicho

El Colegio de Ingenieros Industriales de Cantabria ha elaborado un estudio técnico sobre transporte en autobús, cuyas conclusiones cuestionan la supuesta seguridad de este medio de locomoción.

A pesar de que, según las estadísticas españolas de accidentalidad, el autocar es junto al avión, el medio de transporte más seguro con sólo ocho siniestros graves en los últimos diez años, la preocupación surge cuando se lee más a fondo los datos y se observa que el número de muertos fue de 205 personas, más de 25 por accidente.

Para los ingenieros cántabros, la explicación popular a este elevado número de víctimas de que en un autocar pueden viajar alrededor de 60 personas no basta. A su juicio, y a tenor de lo investigado, el diseño y las pruebas de resistencia que deben superar estos vehículos para ser homologados son insuficientes o inadecuados. La solución pasa por la reducción del tamaño de las ventanillas y por el refuerzo del chasis del vehículo para hacerlo más resistente en caso de vuelco. "Es inadmisible", comenta el decano del Colegio, Pedro Hernández, este saldo mortal en tan escasos accidentes.

El informe será remitido a la vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Transportes, Loyola de Palacio, cuyo departamento está trabajando en la reforma de la actual directiva en materia de seguridad en autobuses. La norma, que permanece vigente desde 1993, obliga a que todos los autocares construidos a partir de esa fecha lleven arcos de refuerzo para evitar el aplastamiento del techo. Desde entonces, su incorporación ha reducido en un 50 por ciento el número de muertes por este hecho.

No obstante, el estudio consigna que los test realizados para probar la efectividad de estos refuerzos no son completos. La resistencia sólo se analiza en función de la caída del vehículo sobre uno de sus lados. Jamás se prueba a dar un vuelco de 180º en el que el autobús quede con las ruedas hacia arriba.

Tampoco se comprueba un deslizamiento sobre el costado, algo bastante habitual y que provoca la rotura de las ventanas laterales por las que pueden salir despedidos los pasajeros, resultando aplastados. Al contrario de lo que ocurre en los Estados Unidos, donde los autobuses son lentos, antiestéticos e incómodos, pero más seguros, en Europa prima más un diseño moderno con amplios ventanales de más de metro y medio de amplitud que en caso de vuelco pueden convertirse en una puerta abierta hacia la muerte. Según Pedro Hernández, esto fue lo que ocurrió en el accidente del pasado día 15 de noviembre en Huelva, en el que fallecieron 20 personas, en su mayoría ocupantes de la parte izquierda, lado sobre el cual volcó el vehículo.

Como solución, el informe apunta a una disminución interna del tamaño de las ventanillas. "Los cristales se romperían pero los pasajeros seguirían apoyados en la chapa y se evitaría que el autobús se los tragara". De momento, la revisión de la directiva comunitaria no está conllevando ninguna exigencia sobre la reducción del tamaño de las ventanillas.

Cinturón de seguridad obligatorio
Otra de las medidas entrevistas para la reducción de la siniestralidad en los autobuses es obligar a todos los pasajeros al uso del cinturón de seguridad.

La Comisión Europea confía en incluir dentro de la nueva directiva esta exigencia, algo que ya estaba previsto que se produjera en 1999. La propia Loyola de Palacio señaló, en unas jornadas sobre el Libro verde de la Energía la pasada semana, que en el campo de la seguridad en el transporte de pasajeros por carretera "se puede hacer mucho y no estamos haciendo suficiente". El estudio de los ingenieros cántabros podría ayudar sobremanera a la responsable comunitaria del transporte.

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