La red viaria catalana se colapsa

La saturación planea sobre las carreteras catalanas. Al menos, ésta es la conclusión a la que se ha llegado en el primer debate sobre Economía y Territorio organizado por el Círculo de Economía.

La no construcción de las infraestructuras que hacen falta en Cataluña puede tener un coste económico mayor que el que supondría la financiación de las obras. Así lo ha afirmado Francesc Robusté, director de la escuela de Ingenieros de Caminos de la Universidad Politécnica de Cataluña, durante el primer debate sobre Economía y Territorio organizado por el Círculo de Economía.Estos argumentos dan una idea del nivel de saturación de las vías catalanas, aunque la realización de más infraestructuras trae consigo nuevas discusiones sobre medio ambiente, según recoge el diario “La Vanguardia". En este sentido, Sebastiá Salvadó, presidente del Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), reclamó al Ejecutivo una planificación mayor, lo que equilibraría la demanda social de respeto al medio ambiente.Sin embargo, el consejero delegado de Abertis, Salvador Alemany, no ha estado de acuerdo con esta premisa. En su opinión, debería darse un cambio en la política de toma de decisiones, con el fin de que no se bloqueen las prioridades de la economía. Además, Alemany ha defendido el pago por usuario como método más eficaz para materializar la financiación de una obra. También sabe que es el más impopular, pero, según afirma, realizar dobles vías (de pago y gratuitas) es claramente antieconómico. Los grupos ERC y PSOE están dando los últimos retoques a un pacto sobre la reordenación de los peajes en las autopistas, que podría dar lugar a la desaparición de algunos de ellos, según “La Vanguardia".Por su parte, el secretario de Movilidad, Manel Nadal, se ha mostrado partidario de potenciar las carreteras interiores y transversales de Cataluña, con el fin de paliar la saturación que sufren las vías litorales. En el área metropolitana, Nadal apuesta por la intermodalidad: por ejemplo, el ferrocarril y los puertos podrían ser una alternativa parta el transporte de mercancías. El “área verde" ya ha finalizado su implantación en Barcelona. Ayer entraron en funcionamiento 10.672 nuevas plazas (3.346 para residentes, 5.361 de moto, 2.645 en zona azul y 2.087 para carga y descarga) en los barrios de Sarriá-Sant Gervasi, Gracia, Horta y Sant Martí, además de algunos aparcamientos más en la plaza de les Glories.

La introducción del “área verde" comenzó en mayo en el Eixample y Ciutat Vella (excepto en la Barceloneta) y, en sucesivas ampliaciones, ha llegado al resto de la ciudad. Ahora, Barcelona cuenta con 33.484 plazas de aparcamiento “verdes" -8.121 exclusivas para residentes y 25.363 para no residentes-, 8.603 de “zona azul", 7.003 de carga y descarga y 18.203 de motos. Además, se han repartido 190.000 distintivos y se han instalado 2.700 parquímetros. El mal funcionamiento de estos dispositivos marco la jornada de estreno de las nuevas plazas. Muchos de ellos sufrieron averías, que las fuentes municipales consultadas por “El Periódico de Cataluña" achacaron a las lluvias.Un camionero de Barcelona, multado por haber estacionado durante más tiempo del permitido en el área verde, protestó contra la sanción sacando una pistola y efectuando un disparo al aire. Los vigilantes a los que, supuestamente, pretendía intimidar, contaban con la matrícula del vehículo, por lo que comunicaron los hechos a la Guardia Urbana, que poco después detuvo al sujeto.No es la primera vez que se dictan sentencias de homicidio por imprudencia en caso de accidente, pero rara vez superan los dos años de prisión, por lo que siempre existe la posibilidad de la condicional. Sin embargo, la Audiencia de Barcelona ha ido más allá y ha impuesto una condena de dos años y medio de prisión a un motorista que, en 2003, arrolló a cuatro personas, provocando la muerte de una de ellas.

La mañana del siniestro, el autor de los hechos se saltó dos semáforos en ámbar y, cuando llegó al tercero, ya en rojo y con peatones cruzando, no aminoró su marcha. Iba a 60 km/h y no realizó ninguna maniobra evasiva para esquivar a los viandantes, por lo que arrolló a cuatro de ellos y uno resultó muerto.

En la sentencia, el juez ha desestimado la excusa del motorista, que afirma que se quedó “bloqueado". El magistrado asegura que “arrolló a varias personas con plena conciencia". No se detuvo, lo que le convierte en un “conductor peligroso, dado su desdén hacia las reglas circulatorias". Así, también se le ha prohibido conducir vehículos durante tres años y tres meses.