La producción en Estados Unidos, paralizada por el ataque terrorista

El ataque terrorista sobre las ciudades norteamericanas de Washington y Nueva York ha provocado que la mayoría de las plantas automovilísticas norteamericanas pararan su producción. Se espera que se vuelva a la normalidad durante el día de hoy.

La actividad productiva se paralizó en más de 60 plantas distribuidas por el territorio estadounidense y canadiense en respuesta a los ataques terroristas. Además, se permitió a los ejecutivos y al personal administrativo abandonar su puesto de trabajo. Los cierres afectaron a decenas de miles de trabajadores que regresarán al trabajo hoy.

Las tres grandes compañías norteamericanas (General Motors, Ford y Chrysler) fueron los más afectados por estos cierres. La primera productora mundial, General Motors, cerró sus factorías de Baltimore, Linden y Wilmington a causa de su proximidad a las ciudades de Nueva York y Washington.

Por su parte, Ford suspendió los turnos de la tarde en más de 30 plantas. Esta medida afectó a más de 120.000 empleados de la marca en Canadá y los Estados Unidos.

El Grupo Chrysler canceló la producción de sus 28 fábricas en Estados Unidos. Los empleados recibieron una comunicación en la que se les indicaba que permanecieran en casa. Una portavoz de la compañía señalaba que "la reacción de nuestros trabajadores ante el atentado es que querían permanecer en casa con sus familias".

Las compañías japonesas que operan en los Estados Unidos hicieron lo propio. Marcas como Toyota o Subaru cerraron sus plantas en su segundo turno y temen las consecuencias que pueden sufrir ante la imposibilidad de recibir componentes por vía aérea.

Por otra parte, las cúpulas directivas de las "tres grandes" permanecen en Europa ante la imposibilidad de regresar a Estados Unidos. Así, los presidentes de los principales productores mundiales, Rick Wagoner (GM), Jacques Nasser (Ford) y Dieter Zetsche (Chrysler), aún se encuentran en Frankfurt.