La presión fiscal sobre el automóvil aumentará

La creación de un nuevo impuesto sobre los carburantes que iría a parar a las arcas de las Comunidades Autónomas está enfrentando a los numerosos sectores implicados, sobre todo al de los transportistas.

El impuesto autonómico sobre carburantes está enfrentando a la industria automovilística española. El presidente de la Asociación de Importadores de Automóviles y Camiones (Aniacam), Germán López-Madrid, no está muy conforme con este impuesto. Ha anunciado que hará llegar su "decepción" al Gobierno, si finalmente se lleva a cabo la aprobación de dicho gravamen.

El próximo año las Comunidades Autónomas asumirán las competencias de Sanidad y para dotar de mayor presupuesto a este área se ha pensado en gravar entre 1 y 5 pesetas el litro de carburante.

Pues bien, si los impuestos sobre los carburantes se siguen incrementando, en la actualidad cerca de 81 pesetas por litro de combustible están destinadas a este fin, la industria automovilística se verá afectada y provocará que la presión fiscal sobre este sector vaya en aumento.

Para el representante de Aniacam, la Administración no está teniendo en cuenta a un sector muy importante en nuestro país: representa el 5 por ciento del Producto Interior Bruto, da trabajo a un 9 por ciento de españoles y supone un 25 por ciento de las exportaciones, según datos de esta asociación.

Aniacam pide que exista una armonía fiscal entre España y el resto de los países de la Unión Europea, algo que será difícil de alcanzar si se transfiere este impuesto a las Comunidades Autónomas y, con ello, se lleva a cabo la mencionada subida del precio de los carburantes.

A las federaciones provinciales de Transporte tampoco les convence
En la misma dirección se han pronunciado los responsables de la Federación Valenciana de Empresarios de Transporte (FVET), entre otros, quienes argumentan que el nuevo impuesto supondría unos gastos anuales suplementarios de unas 260.000 pesetas por camión. Para esta federación de transportistas, es "imprudente" plantear subidas en los impuestos de los carburantes. Las nuevas cargas impositivas lo único que provocarían son más dificultades a este sector, que siempre se ve perjudicado cuando se quieren mejorar otros sectores, según Francisco Corell, presidente de la FVET.

A la AGT (Agrupación Gremial de Transportistas de Extremadura) tampoco le hace mucha gracia este nuevo impuesto. Aseguran que sería mucho más cabal hacer que el gravamen recayera sobre las petroleras y sobre sus cuantiosos beneficios. La gremial nacional de Transportistas (Fenadismer) opinaba esto mismo hace unos días.

Sin embargo, las petroleras no se van a quedar de brazos cruzados. La semana pasada ya avisaron de que no iban a admitir más impuestos, que, en la actualidad, ya gravan más de un 50 por ciento del precio por litro de los carburantes.

El principal partido de la oposición, el PSOE, ha mostrado su "rotunda oposición" al aumento del gravamen de los combustibles. Consideran la idea del Gobierno como "disparate imprudente, ineficaz e inoportuno", ya que un aumento en los precios de los combustibles afectaría a todos los sectores de producción españoles.

Sin embargo, no todas las voces se pronuncia en contra. El Gobierno canario comparte la idea de que se cree dicho impuesto. El portavoz de dicho Gobierno, Pedro Quevedo, ha aclarado, no obstante, que si bien está de acuerdo con el fin, no se pronuncian acerca de los medios para conseguirlo. Es decir, no dejan claro si se debería gravar el combustible o cualquier otro bien de consumo para conseguir esta financiación para Sanidad.

La decisión sobre la creación o no del nuevo impuesto sobre los carburantes para financiar la Sanidad será aprobada o no el próximo jueves, 22 de noviembre.

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