La OPEP reconoce que no puede controlar el precio del crudo

Hay más crudo en el mercado de lo que se demanda, pero el precio del barril continúa imparable. La mismísima OPEP ha reconocido que no puede controlar su escalada: el petróleo paga una "prima por la guerra árabe-israelí", una cantidad que frenará la recuperación económica de los países de la eurozona. Sólo el presidente de EE.UU., George Bush, tiene otra vez la espita de la economía mundial en sus manos.

La OPEP reconoce que no puede controlar el precio del crudo
La OPEP reconoce que no puede controlar el precio del crudo

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Organización de Países Exportadores de Petróleo logró que países tan dispares como Arabia Saudí o Venezuela se unieran para controlar el precio del petróleo y librarse del acoso de las multinacionales, pero la OPEP no es tan poderosa como se creía. Al menos, su secretario general, el venezolano Alí Rodríguez, ha advertido que el cártel no puede frenar la actual escalada del precio del crudo motivada por el conflicto árabe-israelí.

Según Rodríguez, la subida es "especulativa", ya que hay suficiente petróleo en el mercado. Todo es fruto del miedo y de una especie de prima de guerra que ya ha alcanzado, como afirma, los 6 dólares en cada barril. En definitiva, no aumentarán su producción, a pesar de que el petróleo ya ha superado los 28 dólares en varias ocasiones, el límite de la denominada Cesta de la OPEP</font color="#0000CC"> (una banda de precios del crudo que el cártel considera fundamental para que la economía mundial no se desbarate).

La Unión Europea tampoco es capaz de controlar el oro negro. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Wim Duisenberg (en la foto), ha advertido que, si la cotización actual se mantiene, la recuperación económica de la eurozona se verá afectada. El holandés, hombre poco dado a las declaraciones alarmistas, ha reconocido que esta subida de los precios "está más allá de lo que puede controlar la política monetaria".

Todas las miradas se sitúan por tanto en George Bush. El presidente norteamericano, uno de los mayores valedores de Israel, sólo se ha dedicado por el momento a poner paños de agua fría en la febril situación de Oriente Próximo, algo que los analistas denominan una política de "laisser faire, laisser passer".

Ayer, mientras que el precio del crudo se situaba en el alarmante nivel de los 28,15 dólares, su precio más alto en seis meses y un 33 por ciento mayor que a principios de año, Bush anunció que su secretario de Estado, Colin Powell, viajaría a la zona. El presidente estadounidense además hizo un llamamiento a Israel para que ponga fin a la ofensiva militar y se retire de los territorios palestinos.

Con sólo estas declaraciones, Bush consiguió que el precio de petróleo de tipo Brent quedase al final de la sesión a 27,3 dólares. Además, calmó un poco los ánimos de los países árabes, que, según ha declarado Irak, podrían utilizar el crudo como "un arma de guerra" y someter a un embargo al resto de países.

A pesar de las mediaciones diplomáticas, todo apunta a que los precios seguirán altos. La próxima semana los ministros de economía de la UE, el Ecofin, se reúnen en Oviedo con los responsables de la OPEP y podrían aprovechar para presionar al cártel a que tome medidas de corrección.