La Opep no controla el petróleo

El mercado petrolífero está casi fuera de control. Ayer, con precios récord en todos los mercados, la Opep reconoció que es incapaz de poner orden en esta vorágine. Se espera una inminente subida de las tarifas en los surtidores.

La Opep estudia recortar otra vez su producción
La Opep estudia recortar otra vez su producción

El barril de crudo de Texas, referencia para Estados Unidos, llegó ayer a los 44,15 dólares, un nuevo récord. En Londres, el petróleo Brent, extraído en el Mar del Norte, se colocó en 40,64 dólares, cerca del máximo histórico. Pero, por si fuera poco, el precio del barril de la Opep, media de siete tipos de petróleo del cártel, rompió su techo y se pagó a 39,04 dólares por barril.
A quien estas cifras no le digan mucho, baste decirle que la situación es insostenible. Nunca antes se había pagado tan caro el crudo que producen los países de la Opep y hay que remontarse mucho tiempo atrás para encontrar precios tan altos en Nueva York y Londres.

La situación actual se debe a varios factores. Por un lado, la crisis que vive la principal petrolera de Rusia, Yukos, que bordea la bancarrota y amenaza con dejar fuera de circulación la ingente cantidad de petróleo ruso que gestiona. Por otro lado, la aterradora actualidad iraquí, donde el clima bélico se enrarece cada día más y se sabotea sistemáticamente la infraestructura petrolífera. Por último, la tensión acumulada en Arabia Saudí, primer productor del mundo, que vive amenazada por el terrorismo islámico y tiene sus instalaciones de extracción y exportación bajo la inquietante protección del ejército. Así las cosas, los observadores no dudan: el otoño será muy “caliente" en el mercado petrolífero. Este mensaje no es nuevo, pues ya se ha repetido durante los últimos dos o tres veranos y, efectivamente, siempre con acierto. Pero esta vez hay ribetes dramáticos en la advertencia.A pesar de toda su fortaleza y toda su capacidad para modificar los mercados, la Organización de Países Exportadores de Petróleo, la Opep, se reconoce impotente para solucionar la crisis actual.
Ayer, Purnomo Yusgiantoro, el indonesio que preside actualmente el cártel, reconoció que la Opel es incapaz de aumentar la oferta para hacer bajar los precios.Estas declaraciones fueron hechas como análisis de lo que había sucedido el lunes, cuando las tarifas ya amenazaban con batir los récords. Pero, una vez publicadas, provocaron una reacción en cadena que llevo a las cotas sin pisar que se alcanzaron ayer por la tarde.

Para intranquilizar todavía más a los intermediarios, Yusgiantoro explicó que la Opep está “inquieta frente a la posibilidad de que Yukos no produzca más". Y, encima, recordó que la organización está al limite de su capacidad productiva, los 27,5 millones de barriles diarios aprobados para agosto. Estas reflexiones tienen un sentido claro: si Yukos deja de vender, la Opep no dispone de medios para “tapar" el hueco y el precio subirá sin control. La única esperanza es Arabia Saudí, único país con capacidad para bombear algo más de crudo. Pero, aparte de necesitar tiempo para incrementar el ritmo, vive bajo la amenaza de los terroristas. Con el precio medio de la Opep por encima de los 39 dólares, un récord impensable, queda completamente desbaratado el viejo sistema de control del grupo. Ya hemos explicado otras veces que la Opep utiliza una banda de precios que va de los 22 a los 28 dólares por barril. Si el precio está más de tres semanas por encima o por debajo de esos límites, se aumenta la producción para moderarlo o se reduce para avivarlo. A nadie se le escapa que hace mucho tiempo que se dejaron atrás los 28 dólares y que no hay posibilidad de hacer nada para recuperar ese nivel. Con este panorama, la propuesta venezolana de corregir la banda para colocarla entre 28 y 35 dólares podría cobrar fuerza, pero horroriza a las economías occidentales a largo plazo, porque significa precios medios más altos sostenidos en el tiempo.

El escenario es muy preocupante para todos. No sólo las autoridades económicas tienen motivos para la inquietud, sino que todos los consumidores deben plantearse qué va a suceder. Si no se logra pacificar Irak de una vez y si no se espanta la amenaza islámica en Oriente Medio, el futuro inmediato vendrá cargado de problemas.

Repostar será cada vez más caro, porque, más pronto que tarde, las petroleras trasladaran a sus tarifas esta carestía. A la vuelta del verano nos encontraremos con gasolinas y gasóleos más caros que antes y, si la situación no mejora, a medida que aumente el consumo de las calefacciones todavía habrá más incrementos en los precios.