La Opep llama a filas

Ya no es lo que era. La Opep -Organización de Países Exportadores de Petróleo-, el cártel que doblegaba a los Gobiernos de todo el mundo, "el orgullo del Tercer Mundo", ha perdido fuerza. La indisciplina de sus miembros, los intereses políticos y la competencia de los productores independientes le han hecho mella. Por eso, la organización llama a filas. El objetivo, volver a ser la única que marque los precios.

En lo que va de año, los pozos de la Opep han estado sacando crudo a cuentagotas. La organización mantiene las cuotas oficiales más bajas de los últimos once años; sin embargo, no ha logrado repuntar los precios del crudo. Sus propios miembros se dedican más o menos al estraperlo –venden todo lo que pueden- y países como Rusia aprovechan su debilidad para sacar al mercado el mayor número de barriles. Con este panorama, el cártel baraja nuevos planes para controlar los precios. La próxima semana se reúne en Viena y podría aprobar una nueva subida de producción. Se trata de dar pan para hoy y hambre para mañana, ya que el plan del cártel consiste en estabilizar los niveles de extracción (es decir, regular la situación) para después realizar recortes oficiales.

Arabia Saudí ya defendió esta opción en la pasada reunión, celebrada en Osaka (Japón) a finales de septiembre. Ahora, la búsqueda de cohesión es primordial, porque -como asegura un asesor ejecutivo de Hess Energy Trading Co. al Wall Street Journal- "la Opep está a punto de parecer ridícula". Además, todo apunta a que la demanda de petróleo bajará en los próximos meses, mientras que países fuera del cártel seguirán llenando el mercado con sus barriles. Por otro lado, la posible intervención militar en Irak se aleja. Los inspectores de la ONU ya trabajan en el país, lo que ha frenado la escalada de precios del petróleo. El crudo había subido un 14 por ciento en dos semanas y rozaba los 26 dólares el barril, pero ahora esta "prima de guerra" -como denominan los expertos a estas subidas- ya no es necesaria.