La Opep abre el grifo, pero toma precauciones

Las próximas semanas serán más tranquilas para el mercado energético. La Opep ha cedido por fin a las presiones y ha acordado un aumento de su producción diaria de dos millones de barriles. Se esperaba algo más, pero, de momento, el anuncio ha tenido un efecto balsámico el una mercado que se movía casi sin control.

La Opep abre el grifo, pero toma precauciones
La Opep abre el grifo, pero toma precauciones

Como casi siempre, la Opep prometió mucho más de lo que finalmente dio. Los 2,5 millones de barriles de aumento diario que se esperaban se quedaron al final en sólo 2 millones y otro medio millón a partir de agosto si el mercado sigue tenso.

La decisión de la Opep, apoyada por 10 de sus 13 miembros en la reunión que se celebró ayer en Beirut, no ha satisfecho del todo a los gobiernos occidentales, que esperaban un gesto más generoso por parte de los productores. Desde el cártel se responde diciendo que este incremento, casi del 11 por ciento, es el mayor movimiento que aprueba la Organización desde los años 80 y explican también que no pueden subir mucho más, porque están al límite de su capacidad.

Estas explicaciones no acaban de convencer a los analistas. Saben que, en verdad, los 26 millones de barriles que va a producir la Opep cada día a partir de julio no suponen un aumento real sobre lo que produce ahora. En realidad, esa cifra ya se alcanzó en mayo, cuando los países productores se saltaron una vez más sus cuotas y vendieron esos 26 millones de forma “extraoficial". Así, el aumento aprobado ayer sirve para blanquear esos excesos y hacerlos oficiales. Es decir: no habrá un verdadero aumento del volumen de crudo en circulación, con lo que la Opep ha vuelto a jugar al escondite con Occidente. Dentro del cártel, Venezuela e Irán actuaron como “halcones", oponiéndose en todo momento al incremento de producción, que estaba avalado, sobre todo, por Arabia Saudí. Para iraníes y venezolanos, la Opep corre el riesgo de inundar el mercado de petróleo y, entonces, provocar un hundimiento de los precios que sería ruinoso para los productores.
Desde luego, ambos países lucharán para que no se añada el medio millón más comprometido para agosto. Ese nuevo aumento sólo se hará si, para entonces, el precio medio de los petróleos de la Opep sigue disparado. De momento, las tarifas han empezado a caer.Sin hacer futurología, lo cierto es que el movimiento aprobado ayer en Beirut ha tenido un importante efecto psicológico sobre los mercados. El barril de Texas Ligero, la referencia para Estados Unidos, bajó ayer hasta los 39 dólares, lejos ya de los más de 42 dólares del récord histórico del martes. En Europa, el Brent del Mar del Norte se desplomó por debajo de los 36 dólares por barril, aunque cerró en 36,40.A estos descensos contribuyó también la segunda buena noticia del día: los inventarios de crudo de Estados Unidos se han recuperado con fuerza en los últimos días, con lo que se aleja el temor a la escasez en la época de los grandes movimientos de coches, el verano.

Unidos el anuncio de la Opep y la cifra de reservas americanas, los intermediarios se tomaron la jornada con calma y los precios emprendieron un camino de retorno que, posiblemente, dure unos días.

Sin embargo, muchos analistas no creen que vaya a ser un descenso consistente. Por ejemplo, Xavier Segura, director del Servicio de Estudios de La Caixa, cree que se producirá una ligera corrección a la baja, pero que no habrá suficiente crudo como para que los precios vuelvan a los niveles normales, es decir, por debajo de los 30 dólares.

Así, es probable que se produzca un efecto rebote en julio, cuando entre en vigor el aumento de producción. Si, tras él, no aparece un periodo de calma, seguramente vuelvan el nerviosismo y la carestía. Si ayer dábamos cuenta de la petición de Izquierda Unida de que se cree un gasóleo bonificado de uso agrícola, hoy tenemos que consignar la petición de Convergencia i Unió, que ha reclamado al Gobierno una rebaja fiscal para el gasóleo de uso profesional. Esta rebaja debería ayudar a los transportistas a superar la crisis actual provocada por los precios de los combustibles.

Desde Cataluña, Josep Bargalló, conseller en cap de la Generalitat, ha prometido por su cuenta una enmienda en los presupuestos autonómicos que “establecerá exenciones o bonificaciones" sobre el impuesto que grava el precio de los combustibles para los transportistas.