La industria no sólo vive de flexibilidad

Se ha acusado a las plantas españolas de falta de flexibilidad y a sus sindicatos, de pedir más y más mejoras sociales (algo que, por otra parte, parece lógico). Pero, en Anfac (Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones) están convencidos de que la cuestión laboral “no es el asunto vital" de la industria nacional.

La industria no sólo vive de flexibilidad
La industria no sólo vive de flexibilidad

La problemática real de la industria automovilística en nuestro país no son las cuestiones laborales. En palabras de Juan Antonio Fernández de Sevilla, presidente de Anfac, la flexibilidad y los salarios configuran sólo “uno de los ingredientes de la medicina a aplicar y no el asunto vital. Para el presidente de los fabricantes, el sector va a pasar por “una travesía del desierto" de un década, durante la cual se va a jugar su futuro. Países como los recién incorporados a la Unión Europea tienen una baza importante: mano de obra más barata. Pero, frente a ella, España ofrece mano de obra cualificada, innovación y experiencia en la producción de vehículos. Prueba de ello es que “si estamos vivos en España, es porque nuestras casas madre saben que el clima social es muy bueno", aunque reconoce que, al primer conflicto, esta confianza puede resultar dañada. La producción en nuestras plantas está asegurada por un periodo de cinco o seis años, por lo que es urgente ponerse manos a la obra para asegurar más trabajo en el futuro. ¿De qué manera? Fernández Sevilla aboga por la especialización de nuestros profesionales y por el incentivo a industrias como las de componentes. Fernández Sevilla ha asegurado que, en este juego, todos los agentes están obligados a “hacer sus deberes". A las administraciones públicas les pide una buena política en infraestructuras y mejor calidad y costes de la energía, porque “hasta el momento no están haciendo nada". Incide de nuevo en antiguas reivindicaciones: el desarrollo de una legislación laboral adaptada a las necesidades productivas del sector y menos impuestos en la compra de vehículos (eliminación del gravamen de matriculación, por ejemplo).

El presidente de Anfac ha asegurado que el sector está en crisis: “los fabricantes de automóviles pasamos por un mal momento", y ha achacado esta situación a la fuerte competencia que hay en los países del Este. Por todo ello, pide a los trabajadores que tengan comprensión, con el objetivo de “ser más competitivos y más eficientes y, si esto no es suficiente", propone, “habrá que apretarse el cinturón, trabajando más y cobrando menos". Esta situación, eso sí, augura que “no será para siempre".

Y hablando de países del Este, se ha sabido que Eslovaquia y la República Checa (en las imágenes que acompañan al texto la factoría checa de Koin) ha duplicado su industria de la automoción en los últimos años, mientras que en nuestro país la producción ha descendido un 12 por ciento en lo que llevamos de año.

Las principales marcas lo tienen claro: en los países recién incorporados a la Unión Europea los salarios son entre cuatro y cinco veces menores que en territorios como nuestro país y las ayudas públicas son más cuantiosas. Por eso, no es extraño que construyan allí sus nuevas plantas y, lo que es más grave, que trasladen la producción a estos lugares (provocando un peligroso fenómeno de deslocalización en países como España). El pasado viernes, 21 de octubre, se produjeron paros en todos los turnos de producción de la planta catalana de Seat para protestar por la reducción de plantilla prevista por la dirección. Los sindicatos convocaron tres paros de una hora (uno por turno) para informar a los trabajadores de las acciones sindicales previstas y de las alternativas que los empleados han presentado a la dirección. La filosofía que mueve a estos trabajadores se resumen en una frase del presidente del comité de empresa, Matías Carnero: “en Seat no sobra nadie".