La industria lanza un mensaje de optimismo en Frankfurt

Con la primera jornada de prensa arranca hoy el Salón del Automóvil de Frankfurt. La cita más importante del año servirá para que la castigada industria del automóvil traslade al público una clara señal de poderío y fuerza. Todos los gastos son pocos para atraer las miradas de los compradores.

A la vista del espectacular despliegue de medios que han realizado las marcas en Frankfurt, un observador desinformado podría pensar que la industria del motor vive su momento más esplendoroso. Sin embargo, no es así. La recesión golpea duro y las noticias de pérdidas y ajustes de plantilla son mucho más frecuentes que las de ganancias y aumentos de producción.

Pero el mal momento no es más que un acicate para estimular las estrategias comerciales en busca del comprador indeciso. Frankfurt será durante unos días la gran fiesta en la que se tirará la casa por la ventana para capturar al cliente futuro.

Demasiados coches a la venta
Hasta 57 nuevos modelos o rediseños verán la luz en los diez días que durará el certamen. Este aluvión de novedades choca con las frecuentes reducciones de producción de las factorías y con los recortes de gastos. Sin embargo, las marcas no paran. Necesitan mantener la atención del comprador con argumentos nuevos.

Las firmas germanas son las que más carne ponen en el asador. Volkswagen por sí misma ha reservado los 18.000 metros cuadrados de un pabellón. Lo mismo han hecho BMW y DaimlerChrysler.

Para no quedarse al margen, GM y Ford han reservado 7.500 y 12.000 metros cuadrados respectivamente. La primera marca llevará 72 coches a la exposición, mientras que Ford exhibirá sus siete marcas con sus gamas casi completas.

Nadie quiere que el público piense que se reduce el gasto en investigación, desarrollo y diseño de novedades.

En declaraciones al Financial Times, Bernd Gottschalk, presidente de la patronal de los fabricantes alemanes, la VDA, señala que la fuerte presencia de novedades es signo claro de la contracción que vive el mercado y la lucha cada vez mayor por las cuotas de ventas.

Gottschalk comprende que el momento de la industria es malo, sobre todo en Alemania, donde han retrocedido las matriculaciones hasta un 10 por ciento en el primer semestre. Pero el directivo es optimista. Cree que pronto se recuperarán los niveles de años anteriores y pasará la mala racha.