La industria auxiliar, en pleno auge

Con el fin de ahorrar costes, los grandes fabricantes automovilísticos cada vez otorgan más importancia a las empresas de componentes para la elaboración de sus productos. Salvo la carrocería y el motor, los demás elementos llegan de la mano de los proveedores, convertidos ya en compañeros inseparables de las grandes multinacionales.

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La estrategia se conoce como proceso de externalización y rara es la marca automovilística que no lo aplica para la elaboración de sus modelos. Los grandes fabricantes, llámense Volkswagen, Honda o Chrysler, y ya sean europeos, asiáticos o americanos, se han habituado en los últimos años a ceder parte de su tradicional producción a las empresas de componentes para la automoción. Es tal el volumen que han adquirido estas entidades que ya forman lo que se conoce en todo el mundo como la industria auxiliar. Son grandes grupos o pequeñas empresas dedicadas exclusivamente a la fabricación de elementos para el automóvil. Comenzaron produciendo limpiaparabrisas, retrovisores o neumáticos y ahora ya prácticamente se encargan de elaborar no sólo casi todo el interior de los vehículos, sino que incluso preparan los focos para las luces. Salvo el diseño, la carrocería y el montaje del motor, el resto es cosa suya.Eso sí, los proveedores trabajan siguiendo fielmente las instrucciones que marcan los fabricantes de vehículos. Les muestran el diseño y los materiales que deben utilizar, y manos a la obra. Esta práctica, no obstante, genera un pequeño inconveniente. Y es que, debido a la reducción de costes y al fenómeno de la deslocalización, las empresas de componentes deben acompañar a las marcas en su viaje por el mundo, si no quieren perder el privilegio de ser entidad asociada.Ficosa, una firma que elabora -por ejemplo- retrovisores para Audi, está ya presente en países como Polonia o Eslovenia, donde se encuentran muchos centros de producción de las mejores marcas. Corporación Gestamp, en cambio, mantiene instalaciones en China (el mercado de automóviles de mayor crecimiento) o México, y ahora pretende abrir nuevas plantas en el sur de Estados Unidos, zona en la que se están asentando las principales compañías asiáticas. También CIE Automotive, unos de los principales consorcios del sector, dispone de sedes por toda Europa y Sudamérica.De todas formas, y pese a la internacionalización de estas empresas, todavía hay fabricantes que demandan un buen número de productos especializados que no encuentran en los países en los que están instalados. Aquí es donde juega un papel importante la exportación, punto en el que Galicia está centrando todos sus esfuerzos, con un excelente resultado hasta la fecha.Las empresas dedicadas en España a la automoción generaron en 2002 una facturación de 15.178 millones de euros, según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Equipos y Componentes para Automoción (Sernauto). De ellos, unos 13.000 se registraron por la exportación de productos.Consciente de la realidad del mercado, Galicia ha decidido ponerse a la cabeza en la industria. Para ello, la comunidad creó hace ya siete años el Cluster de Empresas de Automoción de Galicia (CEAGA), una iniciativa que empieza ahora a dar sus frutos.Según el departamento autonómico de Industria, las exportaciones gallegas de componentes de automoción se han incrementado entre enero y julio en un 37 por ciento, respecto al mismo período del pasado año. Actualmente, Pontevedra es la segunda provincia española en exportaciones de estos productos, al vender en el exterior, durante estas mismas fechas, componentes por valor de 616 millones de euros (frente a los 1.109 de Barcelona). Esta misma provincia es también la principal exportadora española de vehículos para el transporte de mercancías.La automoción se ha convertido así en un sector de referencia para la economía de Galicia, por su volumen de facturación (7.100 millones de euros el pasado año) y por el nivel de empleo (30.000 trabajadores). Además, la región invierte cada vez más dinero en actividades de I D (Investigación y Desarrollo): representa el 44 por ciento del gasto privado en la materia.