La huelga de autobuses madrileña se radicaliza

Marquesinas vacías, ventanillas cerradas y presencia policial en todas las estaciones. A partir de hoy, la huelga de transporte interurbano de Madrid se hace indefinida y, al igual que en jornadas de paros anteriores, no hay servicios mínimos. El temor a que los actos vandálicos de ayer se repitan (lunas de cristales rotos, detenidos y una niña herida) se ha adueñado de muchos ciudadanos.

En el intercambiador madrileño de Moncloa, el único vehículo aparcado es un furgón de la Policía Nacional. Pocos ciudadanos han probado suerte y han acudido a las paradas de autobuses, ya que otra jornada más, y van siete, la huelga del transporte interurbano cierra Madrid.

Esta madrugada, a las 04.00 horas, representantes de la patronal y de los trabajadores abandonaban las reuniones sin ningún acuerdo: los paros se hacían indefinidos y no se respetarán los servicios mínimos, que los sindicatos consideran "una maniobra de la Administración para reventar la huelga".

Así, el pesimismo se adueña de casi un millón de usuarios y, en alguno de ellos, el miedo. Un conductor autónomo dedicado al servicio escolar pasa las horas sentado en su autobús vacío. "Los padres no se han atrevido a llevar a los niños al colegio", nos comenta mientras nos enseña un balín de acero (en la foto) que, según afirma, le lanzaron ayer cuando circulaba por la M-30. Un objeto de parecidas características hirió a una niña de once años que se dirigía hasta el colegio "Los Ángeles" de Getafe.

La jornada de ayer, sexto día de paro, ha sido la más violenta de las registradas desde que se inició esta huelga el pasado 21 de marzo. Más de 50 autobuses dañados, cuatro detenidos y una manifestación de vecinos indignados del barrio de La Fortuna que cortaron la M-40 y que se saldó con la intervención de los antidisturbios y tres heridos.

Hoy, la Guardia Civil, según aclara un agente que patrulla en la Estación Sur de Mendez Álvaro, ha escoltado a varios autobuses para evitar incidentes, pero el problema no se encuentra en las estaciones. Un conductor que ha sufrido la ruptura de tres lunas asegura que "los piquetes se instalan en los puentes de la M-30 o van con los coches y atacan a los autobuses con balines de acero".

Curiosamente, el secretario general del sector de Carreteras de CC.OO. de Madrid, Jesús Almeida, ha declarado que había recorrido esta madrugada "cochera a cochera y cabecera a cabecera de línea y en ninguna he escuchado nada, ni he visto lunas rotas".

Los sindicatos fijan que, hasta el momento, los paros han contado con un cien por cien de seguimiento tanto en los servicios interurbanos como en los discrecionales y de largo recorrido. Esta tarde, a partir de las 17:00 horas, las partes implicadas se vuelven a reunir. Las reivindicaciones no han variado: una subida de 75 euros (12.479 pesetas) mensuales, la reducción de la jornada, además de un ajuste de turnos que, en la actualidad, obliga a los conductores con jornada partida a estar en su trabajo más de 10 horas.