La guerra de descuentos, imparable en EE.UU.

Ford y Chrysler aplicarán a partir de hoy en Estados Unidos una copia exacta de la campaña de descuentos que tanto éxito está reportando ya a GM. Los analistas consideran, sin embargo, que ofrecer sus precios para empleados a todo el público perjudicará gravemente a la industria a largo plazo.

Nueva sacudida a la industria norteamericana
Nueva sacudida a la industria norteamericana

El imparable incremento de ventas de las marcas europeas y asiáticas en Estados Unidos ha avivado nuevamente la guerra de descuentos entre los tres grandes fabricantes de Detroit. Si hace sólo unos meses GM, Ford y Chrysler anunciaban a bombo y platillo la concesión de ventas a crédito sin intereses, ahora lanzan nuevas campañas en las que ofrecen a todo el público sus ventajosos precios para empleados.La política de ofertas llega otra vez marcada por General Motors. El primer fabricante automovilístico del mundo aplica esta campaña desde principios de junio con el objetivo de incrementar sus alicaídas ventas y reducir inventarios. Y, a la vista de los resultados, Ford y Chrysler no han dudado en sumarse a la iniciativa.Las ventas en Junio han sido para General Motors las más altas de su historia y han conseguido rebajar en 220.500 unidades su inventario de 2005, una evolución completamente opuesta a la del primer semestre del pasado año, cuando sumó 162.000 coches a su stock. Ahora, los tres grandes de Detroit aplicarán estas ofertas durante el mes de julio para prácticamente todas sus gamas. Fuera de este generoso descuento (que oscila entre el cinco y el diez por ciento) sólo quedarán los Ford Mustang, el Chrysler 300M o el Corvette de GM, los vehículos más vendidos de las marcas y para los que no hace falta incentivar las ventas.Los descuentos, sin embargo, no aclaran el futuro de la industria norteamericana; al contrario, añaden aún más incertidumbre. Sólo durante el pasado mes de junio, GM ha aumentado sus incentivos un 11,2 por ciento, un apartado que en Ford y Chrysler (todavía sin aplicar las nuevas campañas) sufrió también un incremento de más del tres por ciento. Sus ventas, en cambio, únicamente subieron en torno al 1 por ciento.Algunos analistas, como Jason Shenker, de la consultora Wachovia, avisan ya de que con estos incentivos “se animan las ventas a corto plazo, pero se canibalizan las de meses siguientes". “Los consumidores, además, pueden hacerse adictos a los descuentos y hacer peor la caída en los meses siguientes", concluye en su informe del sector.