La Guardia Civil de Tráfico, desbordada

Accidente fatal en la A-1: cinco agentes pierden la vida arrollados por un camionero sin el carné en regla que se durmió al volante. Salen a la luz muchos trapos sucios; la Guardia Civil está desbordada, muchas empresas de transporte se comportan como auténticas mafias, el sueño causó 40.000 accidentes durante el año pasado...

La Guardia Civil de Tráfico, desbordada
La Guardia Civil de Tráfico, desbordada

En ocasiones, se utilizan técnicas para ganar velocidad y que ésta no quede registrada en el dispositivo. Mediante una sencilla manipulación electrónica, se puede “estirar" el margen de velocidad máxima (90 km/h) entre un 7 y un 10 por ciento.También se ha popularizado el fenómeno de la “furgoneta blanca". A los vehículos de menos de 3.500 kilos no se les exige el tacógrafo. De hecho, la mitad de los transportistas fallecidos en accidentes de tráfico conducía uno de estos vehículos. Los autonómos prefieren este método de transporte ya que está menos controlado legalmente: no tienen que someterse a tiempos de descanso, ni se mide su velocidad. El accidente del martes fue provocado por un camionero de origen rumano que se durmió al volante. Había salido el lunes a las 09.00 horas de Toledo con dirección al País Vasco. Llegó a Bilbao a media tarde, cargó el remolque con barras de hierro y regresó hacia Toledo. A las 03:08 horas del martes, momento en que se produjo el accidente, ya se encontraba a la entrada de Madrid (en la localidad de Buitrago de Lozoya).La investigación todavía no ha concluido, pero la ausencia de marcas en la calzada indica que el conductor no frenó. Dio negativo en el control de alcoholemia que le realizaron, pero él mismo reconoció que se había quedado dormido. Los agentes aseguran que, cuando le trasladaban a la Comandancia de la Guardia Civil, iba dando cabezadas. Estaba muy cansado, pero parece ser que había cumplido los tiempos de descanso reglamentarios. Al menos, eso se desprende del análisis del tacógrafo del vehículo. No olvidemos que, según la reglamentación vigente, los transportistas deben descansar 45 minutos cada 4 horas; además, no pueden conducir más de 10 horas durante un mismo día. Hasta aquí, un desgraciado accidente. Sin embargo, el siniestro se complica porque este conductor no tenía su carné en regla. Circulaba con un permiso expedido por su país de origen, que no es homologable. No es un caso aislado. Según datos de la Asociación Española del Chófer (Asochofer), cerca del dos por ciento del más del millón de transportistas que trabajan en España son ilegales. Faltan trabajadores, lo que ha provocado la masiva llegada de conductores procedentes de países del Este, principalmente de rumanos o búlgaros. ¿Pueden conducir en nuestro país? De entrada, no. Sin embargo, para facilitar la contratación de conductores no comunitarios con los que no se haya firmado un acuerdo para el canje de permisos, se llegó a un acuerdo: deberán superar una prueba teórica, acreditar haber estado contratados en España durante al menos seis meses y carecer de antecedentes por infracciones graves o muy graves. La Asociación Independiente de la Guardia Civil (ASIGC) teme que, al ser un conductor sin carné, los familiares de los fallecidos no cobren de la compañía aseguradora. Hay más irregularidades. El vehículo tenía un seguro de carga (para la mercancía), pero no de cabina. Así, ni siquiera podría estar circulando. Los conductores de la UE y su zona de influencia (Islandia, Liechtenstein, Noruega, Suiza y Andorra), así como los de Corea del Sur, Japón, Bulgaria, Colombia, Ecuador y Marruecos pueden circular por nuestro país sin tener que realizar ningún trámite. Igualmente, los españoles podemos hacerlo en sus países.
Estos acuerdos no dependen de la DGT, ni de los diversos organismos de Tráfico de cada país. Se trata de acuerdos firmados por las diversas cancillerías de Exteriores, convenios que hacen referencia más a criterios geopolíticos y económicos que a normas de circulación. Sacarse el carné para llevar camiones cuesta –si se logra a la primera- unos 3.000 euros. Si se incumplen los tiempos de descanso, reciben una multa de otros 3.000 euros. Algunos empresarios han “echado sus cuentas" y han llegado a una triste conclusión: sale más barato arriesgarse y pagar la multa. Conductores poco preparados, forzados a jornadas laborales de auténtica explotación; camiones en mal estado, tacógrafos trucados... No es extraño que, como afirma el Servei Català de Trànsit (el homólogo de la DGT en Cataluña), un 45 por ciento de los conductores profesionales se ha visto implicado en un accidente de circulación. Para evitar los abusos por parte del empresario y la competencia desleal, se hicieron obligatorios los tacógrafos en 1985. Sin embargo, según denuncian los propios camioneros, éstos son fácilmente manipulables. Por ejemplo, con unos botones camuflados, trucan el artefacto y lo ponen en posición de “Descanso": así no se registra la velocidad que llevan. Otras veces, ni siquiera se molestan en esos trámites. Uno de los trucos más empleados es la denominada “ida y vuelta". Dos vehículos se cruzan hacia la mitad de sus rutas y sus conductores se intercambian. Así, el dispositivo comienza a contar las horas al volante de un nuevo transportista que, en realidad, acaba de bajar de otro camión. El relevo es totalmente ficticio.