La electrónica, ¿un problema en carretera?

La anunciada mayor seguridad que aportaría la llegada de la electrónica a la industria del automóvil queda en suspenso. A la conocida pérdida de fiabilidad originada por el aumento de averías, se une ahora el riesgo de accidente. EE.UU. ya investiga si los problemas de software son causantes de paradas de motor en el Toyota Prius.

La electrónica, ¿un problema en carretera?
La electrónica, ¿un problema en carretera?

Sólo en el último año, los fabricantes de automóviles de todo el mundo gastaron entre 2.000 y 3.000 millones de dólares en solucionar los problemas electrónicos de sus modelos. La cifra la ha anunciado el especialista en software para automóviles de IBM Stavros Stefanis ante el nuevo debate instalado en la sociedad estadounidense: ¿Es necesaria tanta electrónica en el interior de los coches?Controles en los sistemas de sonido, en el aire acondicionado, en los frenos, en los airbag, navegadores… Expertos norteamericanos alertan ya de la complejidad que aporta este tipo de sistemas. Según indican, cada coche circula hoy con un software con más de 35 millones de líneas de código, hasta 100 veces más que el utilizado en cualquiera de las videoconsolas más modernas. Esta situación se agrava aún más en los nuevos vehículos híbridos, donde, además, se controla por separado el funcionamiento de un motor eléctrico y otro de combustión.Precisamente, los problemas detectados en un vehículo híbrido han sido origen de toda esta polémica. La Agencia Nacional para la Seguridad en Carretera (NHTSA, en inglés) ha recogido de momento 13 informes en los que clientes de Toyota denuncian graves problemas de motor de su modelo Prius. Éstos, al parecer, provocan la parada instantánea del coche, aun circulando a elevada velocidad.El Wall Street Journal asegura que los problemas se han detectado en los Prius producidos en 2004 y 2005. Toyota estima que, en la actualidad, circulan por Estados Unidos unos 50.000 modelos de esta nueva generación.Toyota, segundo fabricante mundial de automóviles, ya ha reconocido la existencia del fallo. Su portavoz en Estados Unidos, John Hanson, asegura que la empresa “está recopilando información de sus concesionarios para conocer exactamente cuántos propietarios del Prius han sufrido estos problemas".Técnicos de Toyota investigan a estas horas si el problema se relaciona con otros dos fallos de programación ya conocidos en la marca. Hace unos meses, alrededor de 24.000 de sus coches resultaron también afectados por un error en el sistema informático que fue resuelto con una actualización realizada en sus concesionarios.La aparición de fallos electrónicos no es ni mucho menos nueva. Quizás hasta ahora no han puesto en grave riesgo la seguridad de los conductores (como en el caso de Toyota), pero sí han debilitado mucho la imagen de los fabricantes. Los ejemplos más claros los encontramos en Mercedes y BMW. Ambas compañías, estandartes de modernidad en el sector, han padecido en los últimos meses una espectacular caída en los índices de fiabilidad que, en el caso de la primera, han repercutido directamente en las ventas.Mercedes registra fallos en 14,7 de cada 1.000 vehículos fabricados. Averías en la gestión del motor y, sobre todo, en el circuito de frenado electrohidráulico han llevado a la compañía alemana a prescindir de mucha tecnología en sus nuevos lanzamientos. Lo mismo le ha ocurrido a BMW, víctima de 12,8 fallos por cada 1.000 vehículos.Y no son los únicos. Hace dos años, por ejemplo, Chrysler llevó a revisión a más de 43.000 modelos PT Cruiser y Grand Cherokee por apagones en el tablero de mandos. Renault, por su parte, llevó a taller a más de 100.000 unidades de su Laguna para modificar un programa informático de la centralita de gestión de la inyección de gasolina, en la que se habían detectado fallos funcionando al ralentí. También Peugeot tuvo que replantear la electrónica de sus 307 después de una larga polémica.