La diplomacia del motor

El primer ministro de la provincia de Ontario, Dalton McGuinty, advirtió ayer de que podría imponer barreras comerciales a la importación de vehículos surcoreanos a menos que Seúl abra el país a automóviles hechos en Canadá.

McGuinty advirtió de que Ontario —la provincia con más peso económico en Canadá y sede de la totalidad del sector del automóvil, con una producción anual de más de dos millones de vehículos— tomaría esta medida si Ottawa no negocia un acuerdo de libre comercio justo con Corea del Sur. Durante una aparición en un programa de radio, McGuinty advirtió a los surcoreanos: "Si quieren enviar sus coches aquí nosotros necesitamos enviar nuestros coches allá". McGuinty dijo que en la actualidad Corea del Sur no permite la importación de vehículos producidos en Canadá. Según sus datos, en el 2006 Corea del Sur exportó a Canadá 114.000 automóviles, pero sólo importó 100 vehículos hechos en Ontario. El año pasado las marcas surcoreanas Hyundai y Kia vendieron en Canadá 110.000 vehículos, un diez por ciento del total nacional.El político añadió que durante una reciente reunión aconsejó al primer ministro canadiense, Stephen Harper, que no firme un acuerdo de libre comercio que está negociando con Seúl a menos que incorpore las exigencias de Ontario. "En el caso de que el gobierno federal firme un acuerdo de libre comercio que no protege los intereses del sector del automóvil en Ontario y Canadá, tendremos la obligación de contemplar lo que se puede hacer desde una perspectiva provincial para proteger nuestra industria" añadió McGuinty. El sector del automóvil canadiense es uno de los más castigados en el país tanto por la caída de la demanda en Estados Unidos de vehículos producidos por las marcas General Motors, Ford y Chrysler como por la revalorización del dólar canadiense.Los Tres Grandes de Detroit (EE.UU.) tienen diversas plantas de montaje en Ontario que producen tanto para el mercado doméstico como para el mercado estadounidense. Pero en el último año y medio la caída del dólar estadounidense y la revalorización de la moneda canadiense han encarecido las exportaciones canadienses hacia EE.UU. Sólo el año pasado el dólar canadiense se revalorizó un 30 por ciento. GM, Ford y Chrysler —que están reestructurando sus operaciones en Norteamérica ante la caída de la demanda y la acumulación de pérdidas— han anunciado el cierre de plantas y la eliminación de centenares de puestos de trabajo.