La crisis se agudiza en la industria del automóvil

Las peores previsiones sobre la industria del automóvil se han cumplido. Las estimaciones actuales apuntan una caída en España en la venta de vehículos cercana al 8 por ciento para el conjunto del ejercicio. Y lo que es peor, a esta situación se ha sumado una bajada en las exportaciones, que está provocando un descenso en la producción, el empleo y la rentabilidad del sector automovilístico.

La industria del automóvil, uno de los sectores claves en la economía española y que representa el 6,3 por ciento del producto interior bruto (PIB), sigue sufriendo los efectos de la desaceleración económica. Las previsiones apuntan a una caída en la venta de vehículos cercana al 8 por ciento para el conjunto del ejercicio. Por si fuera poco, a esta situación se ha sumado la fuerte bajada de las exportaciones, cuya repercusión inmediata ha sido un recorte en la producción de las plantas españolas.

Los pronósticos de los empresarios del sector apuntaban a un descenso en la venta de automóviles de entre el 3 y el 5 por ciento. Sin embargo, la realidad ha sido bien distinta, ya que, según los cálculos de fuentes de la industria, el margen de beneficio sobre ventas de las empresas instaladas en nuestro país ha caído un 0,6 por ciento en el año 2001, frente al uno por ciento del año 2000 o el 1,7 de 1999.

Los datos esperanzadores son más bien escasos. A pesar de que la industria automovilística está sufriendo una crisis a nivel mundial, las cifras de este segundo semestre del año demuestran que España es uno de los países europeos donde más ha caído el nivel de ventas de vehículos; concretamente un 9,2 por ciento, dato tan sólo superado por Italia, con un 13,4, y Dinamarca, con un 12,6 por ciento.

La crisis ha alcanzado tal magnitud que está provocando situaciones insospechadas hasta hace bien poco. Renault, por ejemplo, ha entrado en pérdidas, mientras que Opel, lejos de mejorar, ha aumentado sus números rojos hasta los 80,6 millones de euros (unos 13 mil millones de pesetas). Una pequeña nota positiva la pone la fábrica Seat, que ha incrementado sus beneficios en un 167 por ciento.

La asociación de fabricantes, Anfac, intentando desdramatizar la situación, insiste en que el retroceso no es alarmante, ya que las cifras se están comparando con las del ejercicio 2001, que fue un año de récord absoluto en ventas.

Para hacer frente a la actual situación, la patronal del sector está reivindicando una reducción de la fiscalidad sobre el automóvil, al ser la de España una de las más elevadas de Europa. En concreto, reclama la supresión del impuesto de matriculación.

Bajan las exportaciones
Más alarmantes son los datos, si se tiene en cuenta que las fábricas españolas exportan el 80 por ciento de su producción y las ventas al exterior han caído en un 9,2 por ciento en el presente ejercicio.

El mal momento que atraviesan Alemania y Francia, principales clientes de nuestra industria y donde las ventas han retrocedido casi un 4 por ciento, ha sido un factor decisivo para la reducción en las ventas al exterior.

La primera consecuencia está siendo el paulatino descenso, por segundo año consecutivo, de la producción. El volumen de empleo también se verá afectado, aunque, por el momento, hay que destacar que las empresas del sector, por regla general, están sorteando el bache sin recurrir masivamente a expedientes de regulación de empleo, cosa que sí hicieron en la anterior crisis de 1993.