La crisis de Argentina transforma la automoción en Sudamérica

La terrible crisis económica, política y social que vive Argentina causa estragos en la industria de la automoción sudamericana. Un ejemplo claro es la relación que Argentina mantenía con Brasil. De ser el principal comprador de coches brasileños, el zozobrante país austral ha pasado a ser el quinto.

La Secretaría de Comercio Exterior de Brasil, a través de la Agencia de Estado, ha cifrado las ventas de coches hechas a Argentina durante 2001 en 232 millones de dólares, lo que supone una caída del 45 por ciento frente al año 2000.

Aquejada por una recesión económica de proporciones sísmicas, Argentina ve cómo se hunde su poder de compra y, con él, su balanza exterior. Otrora poderoso motor de la economía del Cono Sur, la República Argentina adquiere ahora categoría de segundón en el orden económico regional.

El poderío, como ya se venía venir, ha pasado íntegro a Brasil, todopoderoso actor que hace y deshace en la zona. Ante la caída de sus ventas argentinas, las firmas que producen en Brasil han decidido reorganizar sus líneas de negocio. Estados Unidos, México y Venezuela pasan a ser los principales clientes de los brasileños.

Concretamente, los envíos a Venezuela se han duplicado, lo que ha servido para paliar la caída de ventas en Argentina. Sin embargo, los expertos señalan al país caribeño como primer candidato para albergar una crisis económica, con lo que a Brasil se le puede cerrar otra ventana.

Naufragio en el Atlántico Sur
La situación en Argentina es tan complicada que las ventas generales de automóviles se han hundido en un 80 por ciento durante el mes de enero. Falta de dinero líquido, inseguridad, desempleo y debilidad política son motivos suficientes para que los consumidores no quieran arriesgar ni lo más mínimo.

La Asociación de Fabricantes de Automotores, ADEFA, informa que durante el primer mes del año los concesionarios del país sólo vendieron 3.646 unidades, de las que únicamente 1.816 eran de producción nacional.

Son varias las fábricas que han detenido sus máquinas, con lo que la fabricación interna de coches ha caído en un 42,2 por ciento frente al mes de diciembre y un 65,7 por ciento frente al mes de enero de 2001. Las exportaciones también se han desmoronado, pues registran una reducción del 70 por ciento frente a lo que fueron hace un año.

El sector vive angustiado a la espera de que se despeje un poco el horizonte económico y financiero.