La carretera más ''limpia'', en Jerez

Atraviesa cientos de hectáreas de bosque, en sus orillas conviven animales en peligro de extinción y salva ríos a su paso. Además, es una de las carreteras más transitadas de Andalucía. La A-381 ha demostrado que las autovías no están reñidas con la naturaleza.

La carretera más ''limpia'', en Jerez
La carretera más ''limpia'', en Jerez

La autovía que une Jerez de la Frontera y Algeciras, la A-381, acaba de recibir uno de los premios más importantes que se les conceden a las carreteras: los Global Road Achievement Awards. Se trata de una especie de “Óscar de las infraestructuras" que reparte la Federación Internacional de Carreteras. Este organismo elige las mejores infraestructuras que existen en todo el mundo. Los premios se dividen en diez categorías: investigación, diseño, financiación, tecnología, promoción de la carretera, construcción, conversación, seguridad y gestión del tráfico, sistemas inteligentes de transporte y protección medioambiental. Precisamente, este último galardón, el que premia la defensa de la naturaleza, es el conseguido por la autovía gaditana. La A-381 hace apenas unos años era una carretera con dos carriles, uno por sentido. A diario sufría un importante tráfico, por lo que decidieron transformarla en una autovía. Sin embargo, las obras no eran sencillas: en su trazado tenía que salvar el mayor bosque de alcornoques de toda la Península Ibérica, surcar varios ríos e intentar molestar lo menos posibles a los animales –muchos de ellos, especies protegidas- que vivían en sus orillas. Por eso, se acordó una construcción milimétrica, casi a la carta. Sus escasos 80 kilómetros de trazado se dividieron en siete tramos distintos, cada uno con actuaciones específicas. En su recorrido encontramos multitud de pantallas antirruido (muchas de ellas vegetales), puentes verdes para que los animales crucen sin peligro la carretera y grandes viaductos. Además, no sólo se dedicaron a construir: se pusieron en marcha programas de protección de los mamíferos amenazados de la zona (como el corzo o la nutria) y se cuidó que los tendidos eléctricos no implicaran riesgos de electrocución para la fauna.