La bancarrota de MG Rover será investigada

Un equipo de investigadores independientes, elegidos por el departamento de Comercio e Industria británico, investigará las causas que llevaron a MG Rover a la bancarrota. Al parecer, un documento elaborado por el Consejo de Informes Financieros ha provocado que surjan dudas sobre las cuentas de la automovilística.

Se buscan interesados en MG Rover
Se buscan interesados en MG Rover

El Consejo de Informes Financieros británico ha analizado las cuentas de MG Rover hasta 2003 y, según Alan Johnson, secretario de Comercio e Industria, “hay un buen número de preguntas que necesitan respuesta".Johnson ha asegurado que “el nombramiento de unos administradores (PricewaterhouseCoopers), el pasado 8 de abril, fue un duro golpe para los empleados de la automovilística, para sus familias, para los proveedores y para la comunidad local. La gente quiere saber qué ha pasado", ha añadido, según recoge Financial Times.com.PwC realizó un análisis inicial de la marca, que reveló la maltrecha economía de Rover. Tras pagar los préstamos a los bancos y a los acreedores preferentes, la firma cuenta con 80,5 millones de libras (119 millones de euros), que desaparecerán bajo los costes de las labores de administración.El mayor acreedor de la automovilística es Phoenix Venture Holdings, su anterior propietario. Junto a sus filiales, esta compañía debería percibir 692 millones de euros, aunque ha anunciado que serán donados a un fondo para los empleados del fabricante. La segunda mayor factura la presenta, precisamente, el fondo de pensiones de Rover, que tendría que recibir 480 millones de euros.La lista de acreedores llega hasta las 1.700 empresas. Los 250 concesionarios de la marca en Inglaterra –muchos de los cuales se enfrentan al cierre- demandan colectivamente más de 59 millones de euros por los incentivos a las ventas impagados. Mientras tanto, los administradores de la automovilística están conformando una previsión de 143 millones de euros. Con ellos, esperan poder hacer frente a las reclamaciones por las garantías.En principio, se temía que la lista de acreedores a los que había que pagar decenas de millones sería muy extensa. Sin embargo, PwC ha anunciado que sólo hay unos 25 proveedores (entre los que se encuentran Tata, TWR o Delphi) a los que hay que abonar entre 1,5 y 3 millones de euros. Curiosamente, la mayor factura corresponde a BMW, el fabricante que vendió Rover a Phoenix Venture Holdings por la simbólica cifra de 14 euros. Ahora, la automovilística germana reclama 12 millones.