La bajada del dólar perjudica al segmento de lujo europeo

La lenta, pero constante, caída del dólar frente al euro a lo largo de 2002 puede llegar a afectar a los vehículos de lujo europeos. Sus sólidas ventas en Norteamérica reportan menos beneficios por culpa de esta depreciación del dólar.

Un 9,4 por ciento de caída del precio del dólar frente al euro es ya una cifra como para preocuparse (al menos, los constructores europeos que venden en Estados Unidos). En los últimos años, con el dólar tan caro, vender un coche fabricado en Europa en aquel mercado resultaba un gran negocio, pues, al cambio, los dólares suponían una gran ventaja.

Ahora, en cambio, ese amplio margen empieza a perder brillo. Este problema es especialmente acusado en el segmento de lujo, el que más coches envía al otro lado del Atlántico.

La solución es subir los precios en América, pero eso ataca directamente a la demanda, con lo que el problema no es tan fácil de resolver.

"Toda la industria europea es muy dependiente del dólar", explica Hans-Olov Olson, responsable de Volvo en Suecia, "nosotros nos pasamos el tiempo calculando dónde está el punto de inflexión entre el euro y la corona sueca".

Tanto Volvo como Jaguar, que no trabajan con los euros, tienen algo más de capacidad de maniobra. Sin embargo, los grandes fabricantes alemanes, que construyen en euros, sí sufren más el duro combate entre el billete verde y la nueva moneda europea.

Pese a que los augurios de los analistas no son nada buenos y todos hablan de subida de precios, las marcas insisten en señalar que no temen para nada al abaratamiento del dólar.

En Porsche, la más arraigada en Estados Unidos, ya saben lo que puede pasar si el billete americano se hunde. Lo sufrieron en los primeros 90, cuando la depreciación les hizo perder mucho dinero. Con aquella experiencia, la firma alemana aprendió a protegerse. Ahora cuida mucho más su relación con el mercado de divisas.

En BMW, por si acaso, se han vacunado con la mejor de las medicinas: tienen fábricas en Estados Unidos. Así, compran y venden en dólares, con lo que no sufren tanto estos problemas. También lo hace DaimlerChrysler, que asegura que cuenta con una política financiera muy proteccionista en este sentido.

Aunque ésta es la solución más adecuada, pues evita los peligros de una devaluación fuerte, no es la mejor, ya que, al fin y al cabo, el dinero que envíen "a casa" las filiales americanas valdrá menos si el dólar baja.