''La aventura definitiva''

Todo está listo para el Land Rover G4 Challenge: ¿quieres recorrer 3 continentes, atravesar el Gran Cañón, cruzar las secas carreteras australianas o abrirte paso por las selvas sudafricanas? No hace falta que seas profesional, no te costará nada, sólo es necesario que quieras “ir a por ello".

El Camel Trophy, prueba que también patrocinó Land Rover durante años, ha dejado el listón muy alto. En 1980, tres equipos alemanes se ponían en marcha en la denominada "autopista de las lágrimas" brasileña, la dura Transamazónica. Desde entonces y hasta 2000, el Camel Trophy se disputó cada año -a excepción de en 1999-. Después de las selvas del Amazonas, la competición pasó por algunos de los lugares más remotos del globo terrestre: Sumatra, Madagascar, Australia, Siberia, Tanzania, Mongolia, la Tierra de Fuego... España ha estado representada en esta competición casi desde el principio; en muchas ocasiones llegó a contar con dos equipos (uno de la Península y otro de Canarias). En 1994, Jorge Corella y Carlos Sánchez se hicieron con la victoria y, un año después, un equipo mixto (Belén Sánchez y Lluis Moret) volvía a ganar. Nuestro país también fue el primero en participar con un equipo completamente femenino (formado por Patricia Molina y Emma Roca). Fue en 1998, la edición más larga de la competición, con más de 8.000 kilómetros por la dura Tierra de Fuego.Por el duro desierto del Gobi, a través de la terrible estepa siberiana, a más de 4.000 kilómetros de altitud sobre los Andes... El Camel Trophy no se lo puso nada fácil a los participantes; por ejemplo, en 1989, en Manaus (Brasil), los coches se enterraban literalmente en barro y los progresos de cada día se contaban por centímetros en vez de kilómetros. Pero esta competición también ha tenido muchas "recompensas": se ha caracterizado desde el principio por su vocación humanitaria y su respeto al medio ambiente -un espíritu que también quiere recoger el nuevo Land Rover G4 Challenge-.Según Bob Dover, Land Rover está "trabajando codo a codo con organizaciones medioambientales, autoridades locales y estatales para garantizar que el impacto de sus movimientos sea el mínimo". El respeto por la naturaleza es la premisa de esta competición, pero -seguramente, al igual que ocurrió con el Camel- el G4 Challenge no pasará inadvertido. Los participantes ayudarán a las distintas poblaciones a reabrir caminos arrasados por desastres naturales. Camel Trophy limpió taludes en Indonesia, reparó puentes en el Amazonas, llevó medicamentos a pueblos inaccesibles y dejó un importante legado científico y cultural: se repartieron vehículos a zoos y parques naturales, se creó una estación meteorológica, se colaboró en una excavación arqueológica en busca de restos mayas y se llegó a levantar en apenas 24 horas una estación de investigación científica en la isla de Borneo. En esta competición hay muchos ganadores.