La automoción norteamericana vuelve los ojos al Diesel

Algo está cambiando en uno de los pilares de la automoción estadounidense. El gasóleo, combustible marginal durante décadas, empieza a ser considerado como una opción a tener en cuenta en aquel país. Los jóvenes ingenieros confían en sus posibilidades como carburante del futuro.

La automoción norteamericana vuelve los ojos al Diesel
La automoción norteamericana vuelve los ojos al Diesel

Hace años que los consumidores norteamericanos no confían en el gasóleo. Por un lado, su gasolina es muy barata comparada con la que se compra en Europa, por otro, se convencieron hace mucho de que este combustible era más contaminante y sucio que la gasolina. El resultado es un índice de ventas Diesel casi marginal.

Corren tiempos en que la gasolina se encarece y lastra las compras de coches. Además, el gasóleo se fabrica con fórmulas mucho más depuradas y menos perjudiciales y, por si fuera poco, los motores que lo utilizan se muestran más eficientes que los de gasolina en términos de consumo y de contaminación. Tecnologías como el turbo y el common rail han hecho de estas máquinas verdaderos prodigios de eficacia y ahorro.

Esto ha hecho que las marcas americanas se planteen seriamente reintroducir los motores Diesel en un mercado muy reacio. En el Congreso Mundial de la SAE, la asociación de los ingenieros de automoción, que se celebra en Detroit, uno de los temas calientes fue esta polémica vuelta al Diesel.

Nick Scheele, responsable de operaciones de Ford, fue el encargado de presidir el debate. Para él, la tecnología Diesel está en condiciones de responder a muchas de las necesidades de la sociedad en cuestión de transporte. "Sí tiene problemas, pero las ventajas que ofrece pesan más que sus inconvenientes", asegura Scheele.

El foro, copado por jóvenes ingenieros, acogió entusiasmado la proclama a favor de este combustible y de los motores que lo emplean. Los defensores del gasóleo esgrimieron datos como que en Europa el 30 por ciento de los coches utiliza este carburante

También se expuso ante el público que los motores Diesel han superado con creces sus antiguos problemas de contaminación y malos olores. "Es importante que los consumidores comprendan que el Diesel es ahora una tecnología mucho más limpia que antes", dijo Jeffrey Holmstead, representante de la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos. "Creemos que en 2009 los coches de gasóleo serán tan limpios como los de gasolina", remachó.

Como no podía ser de otra forma, también aparecieron detractores. Uno de los principales argumentos que se lanzaron contra el Diesel partió de Diane Bailey, científico e ingeniero medioambiental del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales. Aseguró Bailey que el Diesel es todavía una amenaza para la salud y que sus emisiones contaminantes son muy peligrosas para el entorno natural. También se recordó que las versiones mejoradas del Diesel no llegan tampoco a los límites de limpieza que ofrece la gasolina.

Pese a todo, los representantes de la industria, con Ford a la cabeza, insistieron en señalar que estos motores son una gran opción para cumplir con los requisitos de eficacia anticontaminación y reducción del consumo que dicta el Gobierno de Estados Unidos a través de las normas CAFE.

No conviene olvidar que Ford tiene en marcha una importante alianza con Citroën y Peugeot para fabricar motores de gasóleo, con lo que le resultaría muy beneficioso que su mercado natural también absorbiese estas máquinas.