La automoción estadounidense, en cuarentena

El fin del año 2007 no significará el cierre de los problemas para la industria del automóvil en Estados Unidos y, de hecho, como ha advertido Ford, el 2008 se presenta como uno de los más difíciles de la última década.

Mark Fields, presidente de Ford para AméricaEl presidente de Ford para el continente americano, Mark Fields (en la foto), dijo ayer que el segundo fabricante estadounidense de automóviles prevé que las ventas totales del sector durante el próximo año se reducirán a unos 15,5 millones de vehículos, la cifra más baja desde finales de los años 1990.

Esta cifra es casi 1 millón menos de vehículos que el número con el que se calcula terminará el presente año y representa una reducción del sector de alrededor de 40.000 millones de dólares. La principal razón para la reducción de las ventas es la crisis económica que atraviesa Estados Unidos, especialmente la debacle del sector crediticio y el hundimiento en muchas partes del país del sector inmobiliario. El resultado es que los estadounidenses tendrán menos dinero para gastar en los próximos meses. Bill Ford, presidente del consejo de administración de Ford, señaló el martes que el consejero delegado de la empresa, Alan Mulally, consiguió imponer "un sentido de disciplina organizativa" en el fabricante que permite que el equipo directivo esté "más enfocado" que antes. Los fabricantes estadounidenses, que en los dos últimos años acumularon pérdidas que superan los 30.000 millones de dólares, sólo pueden prepararse para el impacto y trabajar para aprovechar mejores condiciones de mercado en el futuro. Ford dijo que los cambios traídos por Mulally —que fue contratado para sustituirle como consejero delegado en septiembre del 2006— no han hecho más que empezar: "¿Hemos terminado? No. Pero, ¿estamos haciendo progresos? Sí", dijo Ford. Uno de los cambios pendientes en Ford, y que ocurrirá a corto plazo, es la venta de las marcas de lujo británicas Jaguar y Land Rover. Ford quiere desprenderse especialmente de Jaguar, que se ha convertido en un agujero negro de dinero desde su compra en 1989. Land Rover tiene mejores resultados, pero el destino de ambas compañías están unidos ante la imposibilidad de vender la primera sin la segunda.

El periódico Financial Times indicaba ayer que los tres candidatos a la adquisición de Jaguar y Land Rover, las compañías indias Tata Motors y Mahindra y la firma estadounidense One Equity Partners, esperan conocer a finales de esta semana la decisión de Ford. La venta de Jaguar y Land Rover no remediará las dificultades del 2008, pero proporcionará varios centenares de millones de dólares a las necesitadas arcas de Ford. General Motors, Ford y Chrysler ya han dado a entender que la principal medida que tomarán para enfrentar la caída de la demanda es la reducción de la producción en Norteamérica.Por ejemplo, Fields dijo que el fabricante de automóviles "tomará las medidas apropiadas" para enfrentarse a la anticipada baja de la demanda de vehículos en Estados Unidos y que Ford se enfrentará a la situación "mes a mes". Por su parte, Chrysler dijo que en el primer trimestre del 2008 cesará la producción temporalmente en dos plantas, una en EE.UU. (que produce los SUV Jeep Grand Cherokee y Jeep Commander) y otra en Canadá (donde se fabrican los monovolúmenes Dodge Grand Caravan y Chrysler Town & Country).

Al mismo tiempo, los fabricantes estadounidenses están acelerando la compra de componentes para sus automóviles en mercados más baratos.

General Motors quiere aumentar un 25 por ciento la compra de componentes en China en los dos próximos años, lo que reducirá sus costes de forma significativa.

Mientras, la competición asiática no muestra señales de aflojar la marcha incluso ante las perspectivas de un difícil 2008. Nissan acaba de anunciar que empezará a producir el año que viene en su planta de Smyrna, en Tennessee, un nuevo "pickup" medio de Suzuki.

El vehículo de Suzuki estará basado en la plataforma del Nissan Frontier.