La automoción busca oportunidades en nuevos territorios

La deslocalización también afecta a la industria de los componentes y, contrariamente a lo que parece, no sólo significa que las compañías cierren fábricas en algunos países para trasladarse a otros más rentables. En España existen grupos que, sin detener su actividad en la región, han sabido aprovechar las oportunidades que ofrecen las economías emergentes.

Fiat paraliza su producción en Italia
Fiat paraliza su producción en Italia

Como principales dificultades para entrar en este mercado, el representante del Grupo Antolín señala las diferencias culturales –a las que hay que adaptarse-, los problemas para internarse en la red de contactos (denominada “Guanxi") y la localización de materias primas. Sin embargo, el mayor contratiempo es la llegada masiva de los constructores internacionales. La oferta de vehículos está creciendo muy por encima de la demanda, lo que ha llevado a una sobrecapacidad del mercado y a una guerra de precios.Las “copias" que algunos fabricantes chinos realizan de modelos occidentales también han sido examinadas en el transcurso de esta primera jornada del Congreso Hispano-Alemán del Automóvil: “Las medidas que adopta el Gobierno chino son de cara a la galería, no hay una voluntad real de proteger la propiedad intelectual", señala Baroja. “Volkswagen y General Motors tienen muchos problemas con Cherry, una marca que intenta introducirse en Europa con un vehículo similar al Seat Córdoba y otro prácticamente igual que el Chevrolet Matiz", añade.
Hoy, 419 personas han sido detenidas en China por falsificar, entre otros productos, respuestos de automóviles.Peter Hochmunth, antiguo director Financiero del fabricante de neumáticos Continental, también ha estado presente en el Congreso Hispano-Alemán del Automóvil que se celebra en Madrid. En este marco, Hochmunth ha expuesto las ventajas de situarse en un país al margen de Europa Central, como Rumania.En primer lugar, el ex–directivo de Continental ha destacado los bajos salarios en la industria (que oscilan entre los 150 y los 250 euros mensuales) y la excelente cualificación de los trabajadores. Además, la situación geográfica del país permite garantizar que, en 24 horas, los pedidos llegarán a cualquier gran capital del Viejo Continente.

Sin embrago, Hochmunth ha señalado que existen varias dificultades a la hora de realizar inversiones en esta región, ya que el Gobierno rumano exige un interminable papeleo para llevar a cabo la más mínima gestión. Además, el grado de corrupción es muy alto –según asegura- en casi todos los sectores, por lo que hay que evitar caer en ella, para mantener limpia la imagen de la marca. A nadie se le escapa que China es uno de los países con mayor potencial de crecimiento en la industria de la automoción. La mayoría de los fabricantes están volviendo los ojos hacia este mercado y ya comienza a saturarse. ¿Cuáles son las razones del interés que muestran las automovilísticas? Pablo Baroja, director de Operaciones en África y Asia del Grupo Antolín (dedicado a la fabricación de componentes para el habitáculo de los coches) las enumera, basándose en la experiencia de su compañía. “Actualmente, China es el principal mercado emergente. Tiene un gran potencial de crecimiento económico y la clase media está ganando poder adquisitivo. Además, la demanda interna se está incrementando", explica.Los automóviles ocupan un lugar destacado entre los bienes que se solicitan. Así, no es de extrañar que muchas marcas ya hayan instalado fábricas en la región, convirtiéndola en una de las más productivas del mundo. Este año, se espera que China manufacture más vehículos que Alemania, arrebatando a este país el tercer puesto en el “ránking" mundial. Estados Unidos y Japón aún estarán por delante, pero las previsiones establecen que, en 2010, China rebasará a sus vecinos.“China es una realidad", asegura Baroja, aunque también existen ciertos riesgos. La industria de componentes de esta región comienza a realizar exportaciones masivas y se teme que pueda llegarse a una situación como la que el sector textil vive en estos momentos. Para evitar verse perjudicado, el Grupo Antolín –según ha afirmado Baroja- optó por desembarcar en China en 2003 y suministrar componentes a ese mercado, sin descuidar su actividad en España.En lugar de buscar un socio de la región, la compañía decidió crear una estructura cien por cien propia. Así, aunque renunciaba a la experiencia y la red de contactos que podía aportar una “joint venture", tendría la totalidad del control sobre su gestión y podría tomar decisiones rápidas, “algo fundamental en este sector", asegura Baroja.