Japón reafirma su voluntad de diálogo con China en su disputa territorial

El ministro japonés de Exteriores, Koichiro Gemba, expresó hoy la voluntad de Japón de mantener el diálogo para aliviar las tensiones con China sobre el conflicto territorial que mantienen en el archipiélago Senkaku/Diaoyu, informó la agencia Kyodo.

Según Gemba, el Gobierno nipón, que hoy protestó de nuevo por la entrada de tres patrulleras chinas en lo que considera sus aguas territoriales, debe manejar 'con calma, sin perder de vista todas las perspectivas' del conflicto con la segunda economía del mundo, que se ha recrudecido en las últimas semanas.

El canciller aprovechó, no obstante, para reiterar la postura de Japón, que considera el pequeño conjunto de islas del Mar de China Oriental como parte de su territorio, y avisó de que su país 'no puede ceder' en ese aspecto, a pesar de la importancia de las relaciones bilaterales con Pekín.

Hoy, tres embarcaciones chinas entraron en aguas de las islas disputadas después de que ayer otros cuatro barcos hicieran lo propio, lo que derivó en una protesta formal ante Pekín al considerarlo una intrusión territorial.

Según Kyodo, la guardia costera nipona emitió hoy varios avisos a las embarcaciones chinas para que abandonaran las inmediaciones de las islas, pero éstas hicieron caso omiso a las advertencias y se adentraron en aguas que Japón considera suyas.

Este tipo de incidentes se han repetido desde el pasado lunes, ya que China mantiene posicionadas varias patrulleras en la zona contigua a las Senkaku/Diaoyu, que se van relevando y, en ocasiones, entran en aguas territoriales de las islas que Japón vigila con barcos de su Guardia Costera.

Deshabitadas y con una superficie de apenas 7 kilómetros cuadrados, las islas Senkaku/Diaoyu son un foco histórico de tensión entre China y Japón.

La chispa que reavivó el conflicto fue la decisión de Japón de comprar, el pasado septiembre, el terreno de tres de las islas del archipiélago por el equivalente de unos 20 millones de euros a su propietario nipón, lo que provocó violentas manifestaciones antijaponesas en diversas ciudades chinas.

Numerosas empresas japonesas, entre ellas gigantes como Toyota Motor, tuvieron que cerrar temporal de sus fábricas y establecimientos ante las protestas, al tiempo que temen que el posible boicot a sus productos en China, primer destino de las exportaciones niponas en el mundo, afecte a sus resultados.

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