Herederos de Renault pierden nuevo recurso contra la expropiación de 1945

Los ocho nietos del fundador del fabricante automovilístico Renault perdieron hoy el recurso planteado ante la Justicia francesa contra la confiscación y nacionalización de la empresa en 1945, después de que el Tribunal de Apelación de París se declarara incompetente en el caso.

La decisión del tribunal en relación con la petición de indemnización sobre la que ya se declaró incompetente otra corte, el Tribunal de Gran Instancia de la capital gala, significa un nuevo revés para los herederos del fundador de la marca del rombo.

Los representantes legales de los litigantes no precisaron hoy si acudirán al Tribunal Supremo para intentar agotar las vías legales del contencioso.

La denuncia fue formalizada en 2011 por el abogado de los descendientes directos de Louis Renault, Thierry Lévy, con la intención de aprovecharse de un resquicio legal que permite a un particular solicitar un dictamen de constitucionalidad sobre una disposición legislativa.

La expropiación de Louis Renault, abuelo de los demandantes, se hizo por haber colaborado con el régimen de ocupación de los nazis, al reprocharle haber movilizado su potencial productivo al servicio de la economía de guerra de la Alemania nazi.

Los ocho herederos, que tienen entre 32 y 66 años, cuestionan la regularidad de esa medida, tomada a partir de un proyecto de decreto de mediados de noviembre de 1944, semanas después de que el fundador de Renault, propietario del 96,8 % de la compañía, muriera en prisión.

Lévy argumentó que la nacionalización que supuso la expropiación del fabricante automovilístico se llevó a cabo infringiendo el principio de que no se puede confiscar un bien a una persona fallecida.

En esta batalla jurídica, los nietos de Renault han asegurado que su motivación no es financiera, después de una primera victoria simbólica conseguida en julio de 2010.

El Tribunal de Apelación de Limoges aceptó entonces su demanda de retirar de una exposición una foto del abuelo junto a Adolf Hitler en el Salón del Automóvil de Berlín en febrero de 1939, que servía para ilustrar dicha 'colaboración económica'.