Greenpeace pide multas millonarias por los excesos de velocidad

La calidad de aire es uno de los objetivos perseguidos por fabricantes, gobiernos, petroleros y ecologistas. Y cada uno de estos grupos tiene, lógicamente, intereses diferentes.

La organización ecologista Greenpeace ha propuesto que las multas por exceso de velocidad sean tan caras como comprarse un coche. Está demostrado que con un mayor aumento de la velocidad se produce un mayor aumento de las emisiones contaminantes (se quema más combustible y se generan más residuos contaminantes).

Con esta medida, entre otras, se conseguiría reducir la contaminación por dióxido de carbono hasta el nivel deseable. Dicho nivel se encuentra en la reducción entre un 70 y un 80 por ciento de las actuales cifras (800 toneladas de CO 2 en la Unión Europea). Con ello se conseguiría la estabilización del nivel de este contaminante y el consecuente freno al espectacular avance del llamado "efecto invernadero" que asola el planeta. Además, la reducción de la velocidad tendría aparejados beneficios en el marco de la salud. Se reducirían, con el control de la velocidad, el número de accidentes de carretera y con ello el número de fallecidos por esta causa. Incidiría por ello en la salud pública, además de en la mejora de la calidad del aire, que también repercute directamente en la salud.

En el último siglo, según la organización ecologista, la temperatura del planeta se ha disparado y se está caminando, irremediablemente, hacia un no deseado cambio climático. Según unos estudios realizados por Greenpeace, el hombre es el responsable del calentamiento de la Tierra y, si no se pone freno a esta situación, en el siglo XXI dicho calentamiento será mayor, entre 1,4 y 5,8 grados centígrados.

Según José Luis García, uno de los responsables de Energía de Greenpeace, tanto a la industria fabricante de automóviles como a la industria petrolera y a las instituciones gubernamentales nacionales (gobiernos de los países) y supranacionales (instituciones europeas, por ejemplo) les queda mucho por hacer en materia de reducción de contaminación. No se puede ser triunfalista en este tema, sino perseverante para conseguir, cada día, mayores avances para luchar contra la contaminación.